Fue necesario que trascurrieran más de tres siglos para que se lograra la abolición de la esclavitud en las Américas, esos días meses y años fueron de azotes hambre, trabajo forzado, humillación y muerte para los negros traídos de África, incluso para los aborigenes o indígenas.
Según el pensar y sentir del hombre blanco de esa época, los negros no tenían alma eran algo así como cualquier animal del que se podía disponer cuando he menester en cualquier tiempo y lugar.
Esa concepción inhumana y genocida ligada al eurocentrismo y al etnocentrismo, fue diseminada en la periferia por todo el mundo permitiendo un envilecimiento absoluto de la condición y vida del negro.
No obstante, en medio de tanta dolor y muerte, sometimiento y avasallamiento, hubo negros que por su intelecto y astucia lograron comprar su libertad y ser millonarios.
Miguel Enríquez, el esclavizado millonario de Puerto Rico
Espurio, así le llamaban los blanquitos con chavos o moni al hombre más rico del Caribe. Espurio significa “hijo o hija que no tiene padre cierto por haberse ayuntado su madre con muchos a un mismo tiempo”.
En otras palabras, significa bastardo. Pero, ¿por qué le decían así? Bueno, gran parte era el racismo sistémico de la época y el prejuicio de esos tiempos, porque un hombre negro, que nació pobre y fue zapatero, tenía más poder que ellos y más dinero que todos los residentes de Puerto Rico juntos.
Su madre se llamaba Graciana Enríquez, mulata hija de padre blanco, que nació esclavizada y luego fue liberada. Pero, de su padre, no tenemos información, tal vez porque nadie tenía idea de quién era.
A su madre nunca la tildaron de ramera. Si pero ningún escrito precisa a cerca de esa condición de una mujer mulata o negra de puerto rico, sin embargo se cree que la tildaron de ramera para degradar su nombre y así poder envilecerla ante la comunidad.
Miguel Enríquez es uno de los personajes más espectaculares de nuestra historia en América. No es un personaje de una novela de ficción, ni de una leyenda, es la verdadera historia de un criollo puertorriqueño nacido en 1674, nieto de una africana esclavizada de Guinea, hijo de una madre que también había sido esclavizada y había logrado su libertad e hijo de un religioso español de la Catedral de San Juan (sin decirle que era su padre, siempre actuó como tal, le enseñó a leer, a escribir, las matemáticas y que obtuviera un oficio, llegó a convertirse en el corsario y empresario negro más rico de las Américas … Pero ¿cuán rico era el negro espurio? Era dueño de 13 residencias en el Viejo San Juan.
su mansión particular donde vivía con su mamá Graciana en la capital tenía 4 salas; y según las autoridades españolas en una de ellas tenía un baúl donde guardaba 500,000 pesos de plata (el menudito. Hoy unos 200 millones de dólares. A lo largo de su vida llegó a figurar como dueño de unos 300 barcos. Tenía en la Bahía de San Juan su propio astillero donde se le daba mantenimiento a sus naves.
El negro Miguel era dueño de una de las haciendas más prósperas del país: ubicada en el plantaje en Toa Baja.
Llegó a tener 300 esclavizados a su servicio entre ellos hombres blancos de poca casta
Era tanto el poder económico del negro que suplía gratuitamente a todas las iglesias de la Isla: el vino y la harina para sus servicios religiosos.
Era dueño de la Ermita (Iglesia) Santa Ana en el Viejo San Juan y de la Ermita (Iglesia) de la Candelaria en Toa Baja (aún existen sus ruinas).
Tenía tanto dinero que en ocasiones cuando el gobierno español de la Isla se quedaba sin recursos, él resolvía como “prestamista del gobierno”.
En una época en que no existía el Internet, él tenía una red internacional de empleados bien pagos que servían de estafetas o postas y lo mantenían informado de todo, astuto sabía que quien tiene la información tiene el poder, para asegurarse tenía gente a su servicio en Cádiz, Madrid, St. Thomas, Curazao, La Guaira, Cartagena de Indias, La Habana, Santiago de Cuba, Santo Domingo.
Controlaba todo el comercio de la colonia, llegó a ser el dueño de los almacenes y tiendas de la ciudad.
El negro Miguel tenía sus talleres de mecánica, de carpintería y de herrería.
Poseía una armería donde se jactaba de tener en su tienda más armas que el rey de España en todo el Caribe.
Sus almacenes estaban tan bien surtidos de lo que se podía ver (ropa, zapatos, correas, baúles, artículos para el hogar, perfumes, joyas, muebles, libros, aceites, etc.) que no les faltaban ni las baratijas. Durante el periodo español, Puerto Rico nunca estuvo mejor abastecido”.
Pero esta dicha parece que no duraría mucho tiempo. Luego de 30 años de ostentar la más grande fortuna de un ciudadano, para los años 1732 la condición económica de España comenzó a mejorar los préstamos que le hacia el negro Miguel ya no eran necesarios por eso el gobernador de la época Matías de Abadía inicio una conspiración la cual estaba asociada a confiscar las propiedades del negro llevándolo a la ´pobreza absoluta para finalmente terminar encerrado en un convento donde vivió 5 años enfermo y arruinado; cuando murió su restos fueron depositados en una fosa común en el mismo convento.
Según algunos historiadores, la iglesia lo sepultó en ese lugar para evitar la peregrinación de miles de personas a las cual el favoreció cuando era millonario.
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