Mi voto tiene poder

José David Solís Noguera

Estamos a menos de ocho días de elegir a quienes nos gobernarán y velarán por el bienestar de los ciudadanos durante los próximos cuatro años, y por eso tenemos la gran responsabilidad de decidir sobre lo que queremos y merecemos como ciudadanos, donde pongamos por encima de nuestros intereses particulares los intereses colectivos de una ciudad y una región que merecen estar a la par y en competencia con otras ciudades y departamentos del país.

Aunque muchas personas crean que el voto individual no vale mucho y consideren que ese candidato que les gusta no tiene muchas posibilidades de ganar, tengan en cuenta que ese voto tiene mucho poder y puede cambiar el resultado.

El voto es un acto sagrado que debería reflejar nuestras costumbres, preferencias, simpatías o el rechazo de políticos ante actos de corrupción; y no debería ser una reacción cargada de emociones del momento, y más cuando de ese voto personal – sociocultural o político por filiación – dependerá el camino a seguir para el futuro de los territorios y para la armonía humana de nuestros vecindarios.

Estas últimas semanas los ciudadanos hemos tenido que vivir una serie de enfrentamientos personales de los candidatos que mejor registran en las encuestas y nos ha tocado “aguantarnos” una serie de estrategias basadas en mentiras y falacias, perdiéndonos la hermosa posibilidad de disfrutarnos un debate con ideas y propuestas.

Los ciudadanos estamos obligados en manifestar nuestros sueños de la ciudad que anhelamos o en sufragar la inconformidad, el descontento, el malestar y la irritación que pueden producir los partidos, las plataformas político-ideológicas o los mismos candidatos. Mi voto es un derecho que tiene el poder legitimo de ungir a quien queremos nos gobierne y por eso debemos acudir a las urnas con la firmeza de un mejor mañana.

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