Llama la atención que de las 20.000 llamadas diarias que recibe la línea 123 de la Policía, al menos 5.000 corresponden a peticiones relacionadas con conflictos de convivencia (peleas familiares, de pareja, quejas por ruido) son las más comunes. En otras palabras; un gran número de uniformados, que están preparados para atender dinámicas del delito en Cali, terminan acudiendo a solucionar o interviniendo en situaciones de convivencia que tranquilamente se podrían solucionar de manera pacífica.
El tiempo y los uniformados que dispone la autoridad para atender los casos de intolerancia entre vecinos o familiares podrían invertirse puntualmente en acciones para prevenir el delito; por ejemplo, en patrullajes en zonas identificadas como de alto impacto delincuencia, pero hoy en día un gran número de efectivos están acudiendo a atender estos casos.
No quiero pensar que en Cali, muchos ciudadanos, se acostumbraron a resolver las diferencias peleando o discutiendo. La sana convivencia hace parte de la seguridad, tener una sociedad en paz, en la que se respetan los derechos de nuestros vecinos aporta en gran medida a la estrategia de seguridad ciudadana, pues en ese escenario, la policía dispondría de gran parte de sus unidades para solucionar las dinámicas delictivas.
La pandemia nos cambió las dinámicas de nuestras vidas, la virtualidad y estar encerrados no ha sido fácil, pero considero que si algo aprendimos a apreciar en todo este tiempo ha sido el valor de la vida, de los pequeños momentos y a compartir en familia. Hoy los quiero invitar a respetar al otro, a entender que podemos vivir en sociedad a pesar de las diferencias. La vida es muy linda y corta, disfrutémosla sin afectar al otro y aportemos a la seguridad.
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