La tomografía axial computarizada, conocida como TAC, permite examinar un organismo en cortes transversales y con la nitidez que permite al médico determinar si existe una anomalía en el cuerpo, como un tumor, para así establecer la conducta a seguir. Eso ha hecho la escritora Laura Restrepo con su novela “Los Divinos” (Alfaguara, 248 páginas).
Hace un TAC de cierta capa social que permite y tolera los desmanes de un grupo de “niños bien” que en la novela se ubican en Bogotá, pero pueden encontrarse en Cali, Santa Marta o Medellín.
Se tildan los “Tutti Frutti”, de manera que eran “uno para Tutti y todos para Frutti”, indisolubles…
Sin embargo, el destino les lleva a conocer o mejor desenmascarar a uno de los “tutti frutti”, criminal de marca mayor que nunca fue controlado cuando niño, todo lo tenía, nada le faltaba, siempre era el del desenfreno, el de las amanecidas ingiriendo cualquier clase de drogas, pero le aplaudían por esos abusos. Desconocían que detrás andaba el hampón, el ser indeseado en que se convirtió a raíz del asesinato atroz de la niña Yuliana Samboni, a quien Laura Restrepo con su novela rinde homenaje.
Es un hecho criminal que a Colombia en un diciembre la estremeció y recordar ese crimen en la narrativa de Laura Restrepo hace que el lector más estoico solloce, porque el abuso que se perpetro sigue siendo objeto de condena y ojala esa tomografía sirva para adoptar una conducta frente a esos abusos.
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