La Constituyente del 91 introdujo al país una serie de escenarios que hoy tienen que ver con la seguridad social, que están asistidos por la Constitución del 91. Nuestra Carta consigna una serie de derechos constitucionales, legales y fundamentales, pero desafortunadamente, es parte de un modelo económico neoliberal y, desde luego, de un sistema globalizado. En la cuestión fáctica es un negocio, es decir, la seguridad social no es gratuita para los colombianos, el sistema cobra por este servicio, y bueno, uno diría, vale, que cueste, pero tristemente hay que afirmarlo, es un pésimo servicio, donde todavía se sigue muriendo la gente en las puertas de las clínicas, donde no se les remunera bien y oportunamente a los trabajadores de este sector.
Precisamente esta pandemia sirvió para visualizar este aspecto, miles de trabajadores de la salud se han quedado cortos en la atención de pacientes por falta de recursos y por el atraso en sus salarios. Pero es que además, esta es una salud para ricos y para pobres, existen los sujetos del régimen contributivo, o sea los que pagamos en el descuento de nómina un porcentaje, pero cada que necesitamos la intervención de un médico o de servicios también se nos cobra, pero hay otra situación deprimente, y es que buscar la cita con un especialista es un dolor de cabeza, son citas de dos, tres y cuatro meses.
No creo en citas prioritarias, ni en un seguimiento serio de las instituciones de salud a la población que tiene diabetes o distintas morbilidades, porque hay pacientes de más de un año tirados sin que les haga control a sus enfermedades, la población debe acudir impajaritablemente a la desgastada Acción de Tutela, que ni siquiera en la actualidad le paran bolas.
Otro cuento es la medicina prepagada, hay servicios negados a los pacientes llamados adultos mayores, es decir, un usuario que tenga más de 60 años no puede acceder a este servicio, que es muy bueno, porque allí sí te atienden como persona, te dan la mejor habitación, tienes acceso a buscar tus propios especialistas, te ofrecen tinto, te atienden como persona digna, todo funciona como debería ser, pero lo que tiene que ver con el POS, ese que se vaya al infierno. Y bueno el sistema recibe millonadas, pero para concluir, queridos lectores, esta es una responsabilidad, es una obligación del Estado, la empresa privada, sabemos que persigue un lucro, el Estado es el que debe responsabilizarse de la salud y la seguridad social de los colombianos, no la empresa privada, y desde el punto de vista, si el modelo de salud sirve o no , debo manifestar que el modelo de seguridad social en Colombia fracasó rotundamente, hay que clausurarlo y volver a diseñar otro régimen, donde solo el Estado cumpla con esa finalidad.
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