La destrucción de Cali

Umberto Valverde

Cali vive momentos agónicos. Cuando empezó la pandemia sabíamos que nuestra ciudad no es industrial, ni de empresas estables. La mayor parte de su gente productiva vive de economía informal, de un turismo inestable, el fuerte de la economía de Cali está en relación a la noche, a la rumba, restaurantes, discotecas, sitios de shows, conciertos, eventos sociales, esa es su naturaleza, es una ciudad de moda, música (de diferentes expresiones y ritmos), de escuelas de salsa, por eso era necesario que el Alcalde Ospina (que dice ser salsero) defendiera la economía de Cali, inestable y frágil. Al contrario, es el que más ha tomado medidas de confinamiento y tiene a punto de morir a esta industria de la noche.

Cuando estalló la protesta social, válida, justa y que debemos defender se cometieron muchos errores. La terquedad de un Gobierno Nacional confuso. Pero a esto se le unió un componente explosivo, la Minga Indígena. Todos sabemos quiénes son y qué representan. Asumieron labores de policía, control de los bloqueos, extorsión y enfrentamiento con la comunidad, sobre todo de Pance y Jamundí, hechos polémicos porque si aceptamos que la Minga fue atacada, ellos no estaban autorizados para responder destruyendo conjuntos residenciales, carros, casas, agresiones a personas. Si ellos están acostumbrados a vivir momentos difíciles, debieron retirarse. No lo hicieron, atacaron.

El presidente Duque envió una gran fuerza armada para acabar los bloqueos y no ha podido. Desalojan tres y surgen otros. Es una vergüenza, ni siquiera con la represión son capaces de proteger a Cali, mientras la gente no puede comprar alimentos, medicinas, gasolina y todo es un caos, es una ciudad a media máquina, empobrecida, con una infraestructura destruida por los llamados vándalos.

Cali es una ciudad compleja, aquí conviven dos carteles, una economía emergente, grupos de insurrección y, sobre todo grupos de delincuencia. El alcalde Ospina no ha podido con esto. Está cuestionado por la Feria Virtual, ha sido incapaz de proteger a Cali, Cali está destruida, sucia, abandonada.

¿Cuando Cali volverá a ser Cali? Seguro, el alcalde Ospina no tiene respuesta, el Concejo menos, el presidente Duque viene de manera oculta y sus fuerzas de choque no puede dar tranquilidad a la ciudad. Los bloqueos, siguen. Estamos encerrados, muriendo, mataron a Cali, una ciudad destruida, que da pena y vergüenza, nuestra Cali amada, la Cali de Jorge Isaacs, Jairo Varela y la salsa rumbera. Cali destrucción. Que pena, como cantaba Henry Fiol. ¡Que pena me da.!

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