La “autoridad” de los trastornados

François R. Cavard M.

Por tener perturbados sus sentidos, a los trastornados se les altera el orden normal, se les despelota la moralidad, se les invierte la ética y se les turba el sentido común… Y pues, pobrecitos, merecen consideración y hasta ayuda; El lío grande es cuando, como en el caso de los infames juan manuel santos calderón, humberto de la calle lombana, sergio jaramillo (minúsculas intencionales en señal de infinito desprecio), la vulgar unidad nacional y algunos magistrados de las altas cortes, estos peligrosos trastornados ocupan puestos de autoridad.

Hasta 1990 la Organización Mundial de la Salud clasificaba en nueve categorías a los trastornados; Después de lo sucedido con el rechazado e infame acuerdo de impunidad y el premio nobel que pares psicópatas consideraron mereciera esa grosería, dicha apología a la pedofilia, dicha loa a la pederastia, dicho panegírico a la esclavitud sexual en menores de edad, dicho ditirambo al aborto forzado en infantes, dicha afrenta a las miles de víctimas de esos narcoterroristas de las farc, ha puesto en evidencia la que podría ser la décima categoría de trastornados mundiales que recién salieron del closet, los “legitimating socialas pedophile”, los socialistas legitimadores de pedófilos, en latín.

Y hasta que no se les pruebe que han incurrido en esas mismas atrocidades por cuya impunidad tanto han luchado, pues no habrá como juzgarlos pues podrán invocar su derecho al libre desarrollo de la personalidad, pero de ahí a que pretendan, desde las competencias que les permiten los cargos que ocupan y pasando por encima de la manifiesta voluntad popular, trastornar todo nuestro ordenamiento legal y acomodar a sus desviaciones nuestra moralidad y nuestros valores, esto si es un peligro.

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