Diario Occidente

Incongruencias

Víctor Manuel García

En Colombia vivimos momentos que parecen situaciones sacadas de una novela, de un pensamiento e imaginación macondiana, no por su extrañeza, sino por su naturaleza y origen inverosímil que nos lleva a cuestionarnos en muchas ocasiones su veracidad.

Muchas de estas situaciones a su vez cuentan con una característica en particular y podría decirse generalizada: la incongruencia del verbo frente a la acción.

Basta con ver las emisiones de noticias en las diferentes cadenas de televisión, en las distintas emisoras nacionales y regionales y las publicaciones de los diferentes medios escritos en el país, para encontrar esas macondianas situaciones que nos hacen pensar que Colombia es un territorio donde lo imposible se hace posible.

En este sentido podemos encontrarnos como en un país y en una situación global de pandemia donde las autoridades son llamadas a mantener un orden y por ende de dar ejemplo personal y profesional, como un fiscal general de la nación se pasó por alto esta “pequeña amenaza” para ir de vacaciones con su familia al archipiélago de San Andrés, el cual hoy atraviesa una compleja situación.

Otro de estos ejemplos lo vemos a raíz del debate generado y citado en los últimos días por los Senadores Gustavo Petro, Iván Cepeda y Roy Barreras, al ex fiscal general de la nación, Néstor Humberto Martínez, el cual tuvo su continuación en una entrevista realizada por una cadena radial del orden nacional, en la cual participó activamente la periodista María Jimena Duzán, un espacio donde se cuestionaron las acciones al exfuncionario frente a la extraña situación en la cual estuvieron involucrados Santrich y Márquez, frente a lo cual, en mi opinión, el ex fiscal se quedó bastante corto en sus respuestas tanto en el Congreso como en la entrevista radial.

Lo llamativo de este asunto es que a pesar de ver y escuchar los argumentos y contra argumentos de lado y lado, las reacciones en redes sociales, especialmente de sectores afines al partido de gobierno, son absolutamente desbordadas, mostrando un “afán” por generar una opinión favorable frente al cuestionado exfuncionario, cuando en realidad al revisar el contenido de sus intervenciones, es muy poco lo rescatable en sus respuestas.

Claro, es cierto, algunos estrategas “marketeros políticos” han entendido muy bien que el grueso de los colombianos prefieren leer 100 caracteres y no escuchar o ver una o dos horas de entrevistas.

Otra situación bastante llamativa tiene que ver con la detención del senador del partido de la U, Eduardo Pulgar, por un supuesto soborno a un juez de la república, situación que ha generado rechazo en casi todos los sectores políticos y sociales del país, incluyendo su propio partido, excepto de un colega suyo, Ernesto Macías, quien en diversas ocasiones ha manifestado a los cuatro vientos ser “un gran defensor de la transparencia”, pero a través de un trino expresa abiertamente su solidaridad con el investigado.

A su vez, en los últimos días se ha presentado una verdadera tormenta al interior de las Fuerzas Militares, particularmente en el Ejército Nacional, a raíz de la comunicación emitida por el coronel Rojas, jefe de nada menos que del área encargada de la doctrina militar de la institución, quien en una carta manifiesta su decepción y desacuerdo con los altos mandos, aludiendo específicamente al general Zapateiro, lo cual nos lleva a preguntarnos si esta es una situación aislada o en su defecto ¿hay una inconformidad en algún grupo de oficiales alrededor de la misma situación?.

En lo que a mi opinión concierne, el gobierno nacional en cabeza del Presidente, no debe tratar este escenario con ligereza, debe revisar a fondo si existe un descontento con la situación manifestada por el coronel, y no debe ser abordada con superficialidad porque los colombianos necesitamos unas fuerzas militares fuertes, cohesionadas y por fuera de los vaivenes de la convulsionada política nacional.

En pocas palabras, así se podría escribir un libro entero, contando todas las increíbles situaciones del acontecer nacional, pero lo que en realidad genera mayor incredulidad es la reacción, en ocasiones cínica, en otras desvergonzada y a veces desobligante de muchos de los representantes políticos de nuestra sociedad y también de muchos conciudadanos, que gran parte del tiempo actúan como si el acontecer político no tuviera nada que ver con ellos, pero que en realidad afecta cada minuto de su día a día. En fin, este es un país donde reina lo insólito y la incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace.

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