El Festival Ajazzgo, organizado por Diego Pombo, en sus últimas ediciones ha venido en decadencia. Este año se resume a cuatro días, en el Teatro Municipal solo dos fechas, una de ellas con el artista internacional que vale la pena ver y escuchar, Danilo Pérez. Hay grupos locales que tienen calidad. Pero festivales como el de Barranquilla, Bogotá, Medellín, se hacen para ofrecer artistas que no se escuchan todo el año.
El problema es que el evento de Diego Pombo no es solamente privado, porque él puede hacer lo que le venga en gana, sino que recibe un gran aporte de la Secretaría de Cultura de Cali.
¿Por qué Pombo no puede hacer lo de Medellín y Barranquilla?
En segundo lugar, estoy sorprendido que la programación del domingo en el Petronio Álvarez, las agrupaciones que se presenten son Bahía de Hugo Candelario y un grupo de Esteban Copete, ambos integrantes del comité musical del evento.
Me parece antiético que ellos diseñen, autoricen y armen la programación y los grupos para la clausura son los de ellos.
Cuando Luis Eduardo Hernández, el “Mulato”, cumplía funciones de director artístico del Mundial de Salsa y, a la vez, participaba, se consideraba que era juez y parte.
Candelario y Copete no concursan, pero es una situación similar. Hace dos años, el Grupo Niche presentó una propuesta para hacer un ensamble Pacífico con la música de Jairo Varela, el más importante músico del Pacífico colombiano junto con Alexis Lozano, y la propuesta fue rechazada. Ahora miro con buenos ojos que le abren las puertas a Yuri Buenaventura, un artista salsero internacional, en el contexto del Petronio Álvarez.
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