Carmiña Navia Velasco

Encuentros en Roldanillo

Carmiña Navia Velasco

De nuevo, y son ya 42 veces, se reunieron más de doscientas mujeres en el encuentro nacional de poetas convocado por la Maestra Águeda Pizarro en el Museo Rayo, en Roldanillo, Valle del Cauca.

Con un tesón admirable y aún en medio de condiciones difíciles de salud, la Maestra Águeda realiza cada año -desde 1984- este encuentro con la palabra, la belleza y la sororidad.

Sin distingo de razas o de edad, las mujeres todas -de distintas regiones del país- dicen su palabra, expresan los sentidos que construyen y nos muestran sus batallas con el lenguaje.

Compartes sus búsquedas poéticas y se escuchan unas a otras en recitales y conversaciones, en intercambios múltiples. En esta fiesta del lenguaje y de la poesía todas las mujeres que lo deseen tienen y toman la palabra.

El encuentro ha ido creciendo en diversidad de año en año y recoge la poesía de mujeres, blancas, mestizas, negras e indígenas.

El teatro y la danza contribuyen a completar y ampliar el panorama: las cantaoras del Pacífico, las indígenas del altiplano alegran las noches y complementan la experiencia.

En los últimos años también se impulsan y recogen las expresiones y los trabajos infantiles… es decir los balbuceos poéticos de nuevas generaciones.

Se trata de una actividad que está en proceso continuo de reinvención: Este encuentro, el número 42, contó con el taller de poesía: Soy río dirigido por la poeta Betsimar Sepúlveda que ha posicionado ampliamente en el mundo cultural sus propuestas estéticas.

Participaron igualmente la profesora y poeta Luz Mery Giraldo con su conferencia sobre las poetas colombianas en tiempos de crisis y la profesora de la Universidad de Antioquia, Berta Lucía Estrada con una magnifica exposición sobre Margarita Yourcenar y su herencia literaria.

Aproximaciones complementadas con la mesa redonda alrededor del tema: Poesía y violencia en el país.

Igualmente se reconoció a nuevas Almadres, esas mujeres que muy bellamente ha descrito Águeda, en una idea que según explicitó en una entrevista -tomó del libro Mujeres que corren con lobos, de Clarissa Pinkola Estés- y que junta los significados de Alma y de Madre, estableciendo con esta distinción a las ancestras o mujeres presentes que animan el encuentro y que abren caminos a otras mujeres.

El ser nombrada Almadre, es una distinción que crea Águeda y que el encuentro realiza en varias de sus ediciones. Este año el reconocimiento fue para Cristina Valcke, Guiomar Cuesta y quien escribe.

El ambiente sororo y poético se complementa cada año con el trabajo de las Ediciones Embalaje que publica poemarios de las Almadres; de las ganadoras del concurso realizado todos los años, o de algunas otras poetas que someten a examen su producción.

Hay lanzamiento de libros específicos y diversos que traen la voz de distintos trabajos.

Igualmente se entregan artesanías y manualidades o los libros de otras editoriales que las participantes comparten.

Roldanillo se viste de luces esos días y las calles aledañas a su plaza y al Museo son un hervidero de gentes.

En cada mes de Julio, desde hace cuarenta años, este pueblo del Norte del Valle y su Museo Rayo se convierten en epicentro artístico, festivo, poético y académico.

Gracias maestra Águeda por tu generosidad, tu tesón, tu capacidad de convocatoria y tus ecos que pasean por Colombia y más allá de sus fronteras.

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