Se afirma con ligereza que Gustavo Petro será el primer presidente de izquierda, un socialista, en la historia de Colombia.
Desconocen que el General José María Melo, lo fue, y algunos lo descalifican como espadón por ser militar, esto es un error. Melo fue el último militar Bolivariano (leal a Simón Bolívar) que quedaba a mitad del siglo, 1854.
Los otros cuatro militares de la independencia fueron también presidentes (Pedro Alcántara Herrán, José Hilario López, José María Obando, y Tomas Cipriano de Mosquera), pero traicionaron a Bolívar entre 1828 y 1830, Melo no lo hizo.
Herrán, Mosquera y Obando convertidos al santanderismo se volvieron conservadores (Hilario López , apoyó a Obando) de alguna manera. Y combatieron a Bolívar con las armas en 1829.
Melo se mantuvo firme con el ideario bolivariano al pie de Rafael Urdaneta (fueron los más leales).
Estos tres (López, Mosquera y Obando) se transforman en liberales después de 1848 y van a ser los progresistas de mitad de siglo XIX, entre 1848 hasta 1853, sembrando las bases para el radicalismo liberal federal de 1863 hasta 1885.
Mosquera va a convertirse en el mayor líder radical del federalismo naciente, al ganar la guerra civil de 1859/ 1862 contra el conservatismo y Mariano Ospina Rodríguez .
El general Melo al intermediar a favor de los artesanos, terminó dando un golpe de Estado, sin pretenderlo (abril de 1854), contra Obando, porque rechazó el apoyo que Melo, los militares melistas y los artesanos le ofrecieron para enfrentar a los liberales librecambistas que estaban quebrando las manufacturas de los artesanos.
Melo había vivido en Europa entre 1836 y 1843 y allí se volvió socialista (cuando no había marxismo consolidado), abrevó del naciente socialismo utópico, Melo si hizo un Gobierno popular y socialista durante 8 meses, pero fue combatido por los terratenientes, los comerciantes librecambistas y los expresidentes elitizados y entrelazados a los conservadores, con los cuales ya se habían enfrentado porque defendían la prolongación de la esclavitud.
Creo que Gustavo Petro tiene también el talante y los arrestos de otro gran Liberal como Manuel Murillo Toro, a quien igualmente estigmatizaron por ser admirador de las ideas socialistas para que no fuera presidente. Y ha estudiado los gobiernos liberales radicales de los iluminados con la Constitución de Rionegro, 1863.
También en las dos últimas campañas presidenciales se ha inclinado por rescatar el pensamiento de Rafael Uribe Uribe, López Pumarejo y Jorge Eliécer Gaitán, mostrándose con identidad respecto a lo mejor de las ideas liberales que sirvieron para fundar el estado colombiano y hacer las transformaciones del siglo XIX, y los intentos de cambio en el siglo XX.
Petro puede ser el presidente que restaure lo mejor del liberalismo puro y tiene un número suficiente que lo sigue, pero no puede cargar el bacalao del liberalismo clientelista y de prácticas corruptas que ha permanecido hermanado a los conservadores dentro del partido de los contratistas desideologizados que desmantelaron el Estado.
Petro ha llamado a liberales para que le colaboren en el gobierno, a centristas, el mismo se ha corrido al centro izquierda que, fue lo primero que propuso en la mitad del año 2020, antes de crear el Pacto Histórico en febrero del 2021.
Y su pensamiento está formado en el socialismo progresista y en los parámetros de la socialdemocracia. Desde antes de triunfar comenzó a dar el giro más suave con el lenguaje del socialismo utópico para tranquilizar a las derechas hisrsutas.
Este socialismo utópico por su énfasis conciliatorio enarbolaba un igualitarismo iluso, pensando en la confraternidad, la colaboración entre congéneres el cooperativismo, el amor al prójimo, los falansterios, el reparto de utilidades y beneficios como resultado del crecimiento económico; proclamaban un rechazo al egoísmo, concibieron que la paz podría lograrse sin luchas, creyeron que la acumulación podría ser regulada por la razón al ver el deterioro de los demás, y que la maldad podía ser extirpada.
El socialismo utópico fue concebido por los pensadores que observaron los primeros desmanes del capitalismo europeo sobre el proletariado y la injusta explotación por la plusvalía desmedida.
Los teóricos de esta corriente lograron solo sentar las bases para el posterior socialismo real pensado por las contradicciones surgidas en medio de la lucha de clases y la propiedad sobre los medios de producción .
En enero 16 de 2022 publiqué una columna en el Diario Occidente de Cali, donde hago un parangón entre Gabriel Boric y Gustavo Petro, siendo el nuevo presidente de Chile una figura de izquierda, podemos tratar de encasillarlo en un nuevo tipo de socialismo que está por estrenarse; podría servir para irradiar la practica socialista que se aplique, a la nueva ola de gobiernos de izquierda en América Latina que se ha venido estrenando y los nuevos gobiernos por elegir.
El perfil político y la formación de Gabriel Boric, permite definirlo como un progresista con énfasis en el constitucionalismo biocéntrico suramericano; que se ha alimentado de ideas socialistas clásicas; pero quiere representar una nueva izquierda; no es comunista, tampoco un socialista de centro al estilo Bachelet o Lagos (dos expresidentes reelectos), también se aparta del socialismo bolivariano, pero simpatizó con esa matriz; es admirador del modelo de gobierno uruguayo forjado por Pepe Mujica y Tabaré Vásquez, entre otros; es un seguidor de las acciones de la socialdemocracia europea; su énfasis está en la defensa de los derechos humanos y los derechos sociales, derechos que ve como instrumento idóneo para mejorar la Democracia y alcanzar una vida digna e igualitaria; anhela el Estado del bienestar, y defiende los derechos medioambientales, con énfasis.
Todos estos rasgos permiten inferir que podría inaugurar una corriente neosocialista que en América Latina podría serviría para moldear a los gobiernos de izquierda recién instalados como el de Perú (Pedro Castillo), Bolivia (Luís Arce), Honduras (Xiomara Castro), inclusive el mismo de México (López Obrador), y los eventuales cambios por venir en Brasil (Lulla Da Silva) y Colombia (Gustavo Petro).
Moldeamiento e irradiación que podría hacerse a través de un nuevo multilateralismo remozado con un UNASUR revitalizado, rechazando el proyecto de PROSUR, e impulsando los cambios que la OEA necesita para la cooperación y el desarrollo en América Latina.
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