Cali, julio 3 de 2026. Actualizado: viernes, julio 3, 2026 17:12
Hace algunos años WhatsApp era simplemente una aplicación para enviar mensajes entre familiares y amigos.
Hoy es mucho más que eso: es una oficina, una tienda, un banco, un canal de atención al cliente, una plataforma de ventas y, en muchos casos, el principal medio de comunicación entre empresas y consumidores.
Su crecimiento ha sido tan acelerado que Colombia se convirtió en uno de los países con mayor adopción de esta plataforma en el mundo.
Sin embargo, ese liderazgo también ha despertado el interés de los ciberdelincuentes, que cada día encuentran nuevas formas de aprovechar la confianza que los usuarios depositan en este servicio de mensajería.
Según cifras de Infobip, plataforma global de comunicaciones en la nube impulsada por inteligencia artificial, WhatsApp ya alcanza una penetración del 75 % de la población colombiana, una cifra que ubica al país al nivel de mercados altamente digitalizados como México e Italia y por encima de economías tan grandes como India, Reino Unido e Indonesia.
La explicación va mucho más allá de la popularidad de la aplicación.
Los colombianos han convertido WhatsApp en el centro de su vida digital.
Desde pedir una cita médica hasta comprar un electrodoméstico, reservar un hotel, consultar el saldo bancario o hablar con el servicio al cliente de una empresa, todo ocurre dentro de una conversación.
“El consumidor colombiano valora la inmediatez, la familiaridad y la versatilidad de este canal. Para las empresas representa la posibilidad de encontrarse con sus clientes donde ellos ya pasan gran parte de su día”, explica Paula Rojas, Sales Director para Latinoamérica de esta plataforma.
Ese cambio también está transformando la manera como hacen negocios las compañías.
De acuerdo con la firma tecnológica, el número de empresas que utilizan estrategias de marketing conversacional a través de WhatsApp aumentó un 38 % durante el último año, mientras que el volumen de interacciones creció un 18 %, impulsado por la integración de inteligencia artificial, automatización y atención personalizada.
La tendencia responde a un consumidor cada vez menos dispuesto a esperar.
Hoy las personas esperan resolver dudas, recibir recomendaciones, hacer pagos y concretar compras sin salir de una conversación.
El fenómeno no es exclusivo de Colombia.
A nivel mundial, WhatsApp supera los 3.300 millones de usuarios activos mensuales, cerca de 2.300 millones la utilizan todos los días y cada jornada circulan más de 150.000 millones de mensajes, además de miles de millones de audios, fotografías, videos y documentos.
Pero donde existe una enorme concentración de usuarios también aparecen nuevas oportunidades para el fraude.
En los últimos años, WhatsApp se ha convertido en uno de los canales favoritos para las estafas digitales.
Los delincuentes aprovechan la confianza que genera una conversación personal para suplantar familiares, amigos, entidades financieras, empresas de mensajería, comercios electrónicos e incluso instituciones del Estado.
Una de las modalidades más comunes consiste en el robo de cuentas mediante códigos de verificación.
Los estafadores convencen a la víctima de compartir el código que recibe por mensaje de texto y, en cuestión de minutos, toman el control de la cuenta para solicitar dinero a todos sus contactos.
También han aumentado las falsas ofertas laborales, las promociones inexistentes, los supuestos premios, las campañas de inversión con rentabilidades irreales y los enlaces maliciosos que buscan robar información bancaria o instalar software espía en los dispositivos.
Paradójicamente, mientras las empresas invierten en ofrecer experiencias más ágiles y cercanas a través de WhatsApp, los delincuentes utilizan exactamente el mismo canal para construir escenarios de confianza antes de cometer el fraude.
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