Cali, diciembre 4 de 2020. Actualizado:

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Así se logró la hazaña de aquel 19

Reviva el primer título del América

Crónica de una gran gesta: la estrella que marcó un sendero y va más allá del tiempo. Un recorrido histórico por aquella hazaña deportiva soñada y planificada a través de un trabajo serio, bien pensado y ejecutado, que significó alcanzar esa gran presea, tan buscada y deseada, e increíblemente esquiva.

Muchos años tras su resplandor y destello, parecía inalcanzable, pero se hizo realidad, la hinchada americana tocó el cielo con las manos… ¡y acarició su anhelada estrella!

HIPÓLITO MURILLO C.
Consultor en Comunicaciones y Publicidad
[email protected]

América en 1979, como gran protagonista del torneo profesional del fútbol colombiano, buscaba afanosamente, como desde 31 años atrás, y a los 52 años de su fundación, obtener para su gran hinchada el máximo galardón… ¡ser Campeón!

Recordemos sus inicios…

El primer América del que se tiene referencia en la historia del fútbol colombiano fue fundado el 21 de diciembre de 1918. Sin embargo, como fecha oficial figura el 13 de febrero de 1927, cuando de los barrios populares de Cali surgió un plantel que por su origen fue llamado “el equipo del pueblo”. Inicialmente su nombre fue Racing, luego Independiente y, por último, América. Quiere decir que el 13 de febrero del 2020 cumplirá 93 años de fundado.

Su rico historial

Los grandes clubes tienen la ventaja de que sus rivales siempre van a preocuparse e incluso a motivarse al enfrentar a un equipo con historia. Es el caso del América, que llegó a acumular 13 campeonatos (79, 82, 83, 84, 85, 86, 90, 92, 96/97, 2000, 2001, 2002-1, 2008-II, entre ellos cinco títulos consecutivos y un tri-campeonato seguido; 7 veces subcampeón profesional (60, 69, 87, 91, 95, 99 y 2008-I); 4 veces subcampeón de Copa Libertadores (85, 86, 87 y 96); y campeón de la Copa Internacional Merconorte en el 99. Tiene el privilegio de ser el primer equipo en establecer el record de más partidos invicto: 22 fechas en 1967 y 23 en 1984. Alcanzó su novena estrella (96/97) “de punta a punta”, esto es, siendo siempre el primero en la tabla de posiciones. Igualmente, en el segundo semestre del 96, fue considerado internacionalmente como el segundo mejor equipo del mundo después de la Juventus, de Italia.

Únicos galardones

A mediados de diciembre de 1960, el América dirigido por el argentino Adolfo Pedernera, alcanzó el segundo lugar después de Santa Fe, que fue el campeón. Luego, nueve años después, en diciembre del 69, logra de nuevo el subcampeonato, con la dirección del también argentino Ángel Perucca. Deportivo Cali se titula campeón. Son estos dos títulos la máxima distinción que el América había obtenido en 21 años de profesionalismo.

Pepino Sangiovanni, gestor del gran proyecto

Antes de terminar diciembre del 78 surgió la idea en la mente de José Pepino Sangiovanni, quien la expuso a su junta directiva.

Allí se gestó el plan de contactar al doctor Gabriel Ochoa Uribe.

El presidente viajó a Bogotá, fue a la Clínica Marly, y en el consultorio del médico le propuso: “Doctor Ochoa, salve usted al América, sea usted nuestro director técnico”.

El galeno, un tanto sorprendido por la inesperada invitación, responde: “Pero don Pepino, yo llevo más de año y medio alejado del fútbol…”.

La importancia de persistir

El presi americano era consciente de que no sería fácil lograr una respuesta positiva, pero insistió en su empeño. El distinguido galeno agregó: “…no, mi señor, yo le agradezco pero el fútbol me ha pagado muy mal, ya volví a mi Medicina…”. Don Pepino comentaría días después… “Le dije al médico que pensara que el único que podía hacer campeón al América era él, que dirigiera al club en el que estuvo como arquero a los 17 años. En ese momento noté algo en su semblante, creo que le toqué la fibra más sensible. Hablamos un poco, sin concretar nada, y nos despedimos. A los tres días me llamó a Cali: “Señor Sangiovanni, si usted es el presidente del América, yo soy el técnico, de lo contrario… ¡no!”.

Gabriel Ochoa, el artífice

Llega el médico Ochoa al América “cuando el pecho del hincha se había acostumbrado al dolor, y fue como un transplante de corazón”. Interpretando el sentir de la familia americana, Ochoa inició su gestión como técnico.

Trazó un plan y lo puso en marcha en base a un trabajo metódico, árduo, en orden, con disciplina y compromiso.

Y el objetivo fue tomando forma, lográndose victorias y empates resonantes, sin que faltaran algunas derrotas dolorosas y contratiempos inesperados.

A mediados de diciembre el balance de su gestión era más que positivo: segundo puesto en el torneo Apertura 79, y primero en el Finalización, llegando al cuadrangular final con Junior, Santa Fe y Unión Magdalena.

El partido memorable

Frente al Unión Magdalena, 8: 45 de la noche, miércoles 19 de diciembre. El Pascual lucía imponente. Dicen que habían 55 mil hinchas apretujados en sus tribunas. Un ambiente de fiesta y el color rojo dominante. América alineó con Carlos Alfredo Gay, en el arco; Hugo “Pitillo” Valencia, Aurelio José Pascuttini, Luis Eduardo Reyes y Gabriel Chaparro, en defensa; Wilson Américo “Niño” Quiñonez, Gerardo González Aquino y Alfonso Cañón, en el medio; y Juan Manuel Bataglia, Jorge Ramón Cáceres y Víctor Lugo, adelante. La conducción del partido a cargo del brasileño Romualdo Arppi Filho como árbitro central, y los líneas colombianos Hugo Ardila y Gilberto Aristizabal.

Por su parte, el Unión, con el argentino Perfecto Rodríguez como técnico, formó con Miguel Ángel Gasparoni, en el arco; Roberto Arias, José Ceballos, Gabriel Berdugo e Israel Viloria, en defensa; Mario Roberto Carvalho, Omar Alfredo Galván y Alfredo Arango, en el medio; y Luis Francisco “Chicho” Pérez, Didí Alex Valderrama y Guillermo Serrano, en la ofensiva.

Trámite del encuentro

Como se esperaba desde el inicio, un partido vibrante y emotivo, con un América equilibrado y homogéneo, consciente del gran reto frente a su hinchada: ganar o ganar. Ya Ochoa lo había expresado: “Tenemos que ganar sí o sí, y lo podemos hacer, lo merecemos”, y ese era un sentir general. La tribuna vibró con fuerza y entusiasmo durante todo el partido.

América, Campeón por primera vez

2 a 0 fue el marcador final, y curiosamente, ambas anotaciones logradas al minuto 11 de cada tiempo. El primero, de Alfonso Cañón, sobre la portería norte, jugada en la que intervino Bataglia con un tiro de esquina, gol que hizo retumbar las tribunas del Pascual y el grito “¡Dale, rojo, dale!”. La segunda anotación fue de Víctor Lugo sobre la portería sur, con la participación de Bataglia, Cáceres y González Aquino. Triunfo limpio y contundente, y los gritos ensordecedores… “¡Ochoa no se va!” “¡Ochoa no se va!…”.

Directivos del equipo Campeón

Además de Pepino Sangiovanni como presidente, también conformaban su junta directiva: Beatríz Uribe de Borrero, gerente, Juan José Bellini, Jorge Hernán Mejía, Camilo Arturo Cabal, Manuel Mosquera, Jorge Hernán Mejía, Jorge Hernando Botero, Hernando Botero O´Byrne, Tony Katalenic , Fernando Salas y Fernando Victoria.

De “la mechita” a “La Mecha”

América de Cali, también conocido como “la mechita”, “el equipo infarto” y el equipo que “jugaba como nunca y perdía como siempre” se encumbró en las alturas del éxito al conquistar su primera estrella. La reacción de su hinchada fue mayúscula. Así la dibujó, tiempo después, uno de sus hinchas más fervorosos, el señor Homero Enrique Ibañez: “…una fiesta enorme, abrazos y besos en la tribuna y fuera de ella. Algo inolvidable lo que nos dio “La Mecha”, pues a partir de ahí nos volvimos grandes, y lo más importante, dejamos de ser para siempre “la mechita”, ya nos respetaban, ya no nos miraban por encima del hombro…

La prensa de Cali jugó su partido

Este homenaje al América, por los 40 años de su primera estrella, como flamante campeón del fútbol profesional colombiano, es también de cierta manera, un reconocimiento a la prensa deportiva de Cali, incluyendo, por supuesto, a la radio deportiva, considerada siempre como la mejor del país.

Jairo Aristizabal Ossa y su sentir

Uno de los buenos narradores de aquel momento, quizá el más reconocido por su estilo y emotividad, cantó como nunca las dos anotaciones con ese grito de gol que lo hizo tan popular… ”¡Laaaameeeetioooo…!”. Al pasar el tiempo, declararía: “…nunca volví a ver ni a sentir el Pascual Guerrero como en esa noche, el estadio deslumbrante, lleno de colorido se mecía con miles y miles de pañuelos blancos. Y caían a la pista los cojines, las banderas, las cachuchas… y afuera del estadio, ese maremágnum increíble, gente por todas partes, carros, motos, bicicletas, un bello panorama encendido de rojo, aquello fue sencillamente inolvidable…”.

De impacto las páginas deportivas

Fue destacado el papel de los medios escritos de la ciudad, con notas y crónicas entretenidas, de grato sabor a fútbol que acrecentaban el entusiasmo.

Los tres periódicos de Cali: Diario Occidente, El País y El Pueblo desplegaban amplia información sobre los hechos deportivos, y en este caso con mayor énfasis sobre el superclásico que definía el campeonato del 79, el cual transmitió RCN Televisión. He aquí, cómo titularon los tres diarios de Cali los pormenores, antes y después del partido:

Miércoles 19 de diciembre. Diario Occidente: “¡¡¡América, esta es tu noche!!! El País: “Corazón caliente, cabeza fría”. El Pueblo: “90 minutos para borrar medio siglo de angustias”.

Jueves 20 de diciembre. Diario Occidente: “¡Jugaron como los dioses!”. El País: “¡América sepultó más de medio siglo de angustias” “. El Pueblo: “¡Por fin, América!”, “La primera estrella, ¡hasta Garabato gritaba… mechita linda!”

El presidente: “Lloré de alegría…”

Tiempo después comentaría don Pepino: “Bueno, las cosas felizmente se dieron, fuimos campeones en 1979, y esto, gracias a los conocimientos del doctor Ochoa, a su inteligencia y admirable capacidad de trabajo, a su manejo de grupo, profesionalismo y disciplina. Fue la emoción más grande que haya tenido en mi vida, lloré de alegría, nunca lo había hecho”.

Una estrella con luz propia

El Diario Occidente, en su edición del viernes 21 de diciembre del 79, dedicó su editorial destacando el comportamiento ejemplar de la afición roja: “…El triunfo del América no ha significado un desborde de malos sentimientos y condenables acciones. Nada de eso. Los seguidores de la camiseta americana guardaron en el estadio una plausible compostura cívica. Ningún hecho de mal calificativo deslustró su conquista. Ayudaron como les correspondía, a ratificar el bien ganado título de Cali como Capital Deportiva de Colombia. A sus actuales directivos y a los que le precedieron, a jugadores y a sus incontables y leales seguidores en todo el país, nuestra más cordial y sincera felicitación. Su triunfo lo es también de la ciudad y de la comarca vallecaucana”.

A 40 años de aquel suceso histórico

Seguramente los directivos actuales del América programarán una celebración especial alusiva a dicha efemérides, y también se tendrá en cuenta que el doctor Ochoa Uribe, el técnico más grande y el de más títulos del fútbol colombiano, cumple 90 años el próximo 20 de noviembre, curiosamente miércoles. No dudamos que el 19 de diciembre, muchos hinchas americanos, prenderán “la mecha” de la grata nostalgia, al compás de aquella melodía de Alberto Beltrán, que para ellos es como un himno, “Aquel 19…”:

“Oye, lo que quiero decirte, fechas hay en la vida que nunca podemos jamás olvidar/ Esa, lo sabes alma mía, la llevaré prendida en mi ser como ayer/ Aquel 19 será, el recuerdo que en mí vivirá, ese día que felíz, tan felíz/ Esa, lo sabes alma mía la llevaré prendida en mi ser como ayer…”.


Fuente: Diario Occidente; libros e ilustraciones: La gran historia del Fútbol Colombiano, América, la Pasión de un Pueblo, de Guillermo Ruiz Bonilla.

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