Cali, mayo 8 de 2026. Actualizado: viernes, mayo 8, 2026 21:42
A 26 mil años luz de la Tierra, en el corazón de la Vía Láctea, reposa una de las fuerzas más enigmáticas del cosmos: Sagitario A*, un agujero negro supermasivo cuya masa es unas cuatro millones de veces mayor que la del Sol.
Aunque lleva milenios en estado de relativa calma, los astrónomos advierten que no permanecerá dormido para siempre.
El escenario que podría provocar su “despertar” se encuentra actualmente en curso, aunque a un ritmo casi imperceptible: la lenta pero inevitable colisión de la Vía Láctea con la Gran Nube de Magallanes (GNM), una galaxia enana situada a unos 163 mil años luz.
Se estima que este encuentro se producirá dentro de aproximadamente dos mil millones de años.
La fusión provocará una inyección masiva de gas hacia el centro galáctico, activando a Sagitario A* y transformándolo en un núcleo galáctico activo (AGN), una fuente colosal de radiación.
A pesar del dramatismo que evoca la idea de un agujero negro devorando estrellas y expulsando radiación, la comunidad científica coincide en que el impacto directo sobre nuestro planeta será mínimo.
Como explica el astrofísico Joseph Michail, del Centro de Astrofísica de Harvard y Smithsonian, “26 mil años luz pueden no parecer una gran distancia en términos astronómicos, pero es sustancial”.
La radiación que eventualmente emita Sagitario A* perdería gran parte de su intensidad antes de alcanzar la Tierra dicen los astrónomos.
Además, la atmósfera terrestre, el campo magnético y el propio gas interestelar que llena la Vía Láctea actúan como barreras naturales.
Lejos de ser una amenaza inmediata, este evento cósmico representa una oportunidad única para comprender mejor cómo evolucionan las galaxias y cuál es el papel de los agujeros negros supermasivos en la arquitectura del universo.
Según observaciones recientes realizadas por la Nasa hace 200 años este agujero negro experimentó una erupción menor sin inconvenientes.
Los astrónomos manejan también la hipótesis que una estructura denominada “Burbujas de Fermi”, que parecen estar ligadas al agujero negro de nuestra galaxia, se crearon por una erupción de este mucho más antigua.
Por ahora, el despertar de Sagitario A* permanece como una advertencia a escala milenaria y aún no sabemos si para ese entonces estaremos aquí o conquistando las estrellas.
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