Cali, junio 18 de 2026. Actualizado: jueves, junio 18, 2026 21:04
El cierre conceptual de MARCCA 2025 estuvo a cargo de Luis Gerardo Solano, un veterano del sector de los centros comerciales que ha hecho de la palabra su herramienta para inspirar.
Su charla, titulada “El poder de las palabras”, dejó un mensaje profundo: comunicar no es solo transmitir información, es también emocionar, conectar y transformar.
Con décadas de experiencia en el sector y autor del libro “El círculo de las personas de servicio: te inspira con tus palabras”, Solano compartió herramientas prácticas y reflexiones que invitaron a los asistentes a redescubrir el impacto de su voz y su actitud en la construcción de comunidad.
Solano sorprendió desde el inicio con una dinámica inesperada: invitó a los asistentes a ponerse de pie y regalarse un abrazo “de corazón a corazón”, recordando que el sector de los centros comerciales es, ante todo, un espacio que conecta vida, esperanza y personas.
Explicó que las emociones duran apenas 90 segundos en el cuerpo, pero que es en los sentimientos, como construcción cognitiva, donde realmente se decide el impacto de una experiencia.
Diferenció claramente entre las siete emociones universales —asco, alegría, tristeza, sorpresa, ira, desprecio y miedo— y los sentimientos que surgen de ellas, como el amor, la esperanza o incluso la envidia, para subrayar que la clave está en cómo procesamos y damos sentido a lo que vivimos.
Con ejemplos cotidianos, insistió en que “las personas no compran productos, compran historias en las que quieren vivir” y que “las marcas no se construyen solo con ventas, sino con la voz que crea comunidad”.

Más allá de la teoría, la enseñanza fue clara: el marketing y la comunicación deben nutrirse de emoción y autenticidad para inspirar.
En un mundo saturado de mensajes, lo que marca la diferencia no es lo que se dice, sino cómo se dice y la energía que se transmite.
La intervención de Luis Gerardo Solano cerró MARCCA 2025 con un mensaje poderoso: la palabra inspira, moviliza y deja huella cuando nace de la emoción y se convierte en acción.
Fue un recordatorio de que en el marketing, como en la vida, lo que perdura no es el dato, sino la emoción que se comparte.
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