La llamada “gota china” o tortura de la gota de agua es un método de tortura psicológica que consistía o consiste en inmovilizar a un prisionero de guerra en decúbito supino (tumbado boca arriba), de modo que le cayera sobre la frente una gota de agua fría cada dos segundos.
Eso provocaba daño físico en su piel y que la víctima no pudiese dormir. Claro, a los pocos días sobrevenía la muerte por paro cardíaco, psicosis o alucinaciones.
Pues a ese tormento psicológico nos tiene sometidos a millones de colombianos el gobierno de Gustavo Petro, con las declaraciones, proyectos y constantes ataques a los ricos, a los jubilados y pensionados, a los empresarios, etc., quienes están padeciendo psicosis debido a unas reformas que pretenden recaudar harto dinero para repartir a quienes en su vida no han trabajado como lo establecen las leyes laborales de nuestro país, para asignar sueldo a jóvenes “sin oportunidades” como los llama el Presidente pero, con el convencimiento de que los necesita para “montar” colectivos; asimismo, necesita Petro crearle el ministerio que le prometió a doña Francia, lo que significa más gasto estatal, para así evitar que se le salga de las manos la Vice y, como no, darle la mermelada que les ofreció a los congresistas que sin ser de su partido, vendieron el alma al diablo.
Recordamos a Fidel Castro cuando creó una revolución en Cuba “para crearle mejores condiciones de vida al pueblo cubano”, expulsando o fusilando a los sátrapas que acabaron, según él, con su isla, a los gringos y a los jesuitas, con quienes estudió en épocas de su juventud, cuando lo cierto es que, vaya paradoja, él fue el peor de los tiranos de la historia mundial, llevando a su gente a la peor condición social y económica.
Eso mismo sucedió en Venezuela, cuando Chávez escuchó a Castro y aplicó igual receta y hoy Venezuela, un país riquísimo, se vino al suelo en todos los sentidos.
Igual sucede en Nicaragua y demás países que cayeron en manos del Foro de Sao Paulo, creado, precisamente, por Castro y Lula Da Silva, para tomarse los países caribeños y suramericanos, que sirvieran como sostén a la economía cubana que se encuentra en situación difícil desde hace más de 60 años. Muchos no le deseamos lo mismo a nuestro país, Colombia.
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