Cali, mayo 31 de 2026. Actualizado: viernes, mayo 29, 2026 21:40
La compleja situación que atraviesan muchas empresas, que siguen sin reponerse de los efectos de la pandemia y del paro, debe llevar al Gobierno Nacional a revisar y acelerar su política de reactivación económica, antes de que sea demasiado tarde.
Esta reflexión surge porque a estas alturas del año aún no comienzan los desembolsos de la nueva etapa del Programa de apoyo al empleo formal, Paef, que es clave para la supervivencia de muchas empresas que no están en capacidad financiera de cubrir las obligaciones con sus empleados.
El programa, como su mismo nombre lo dice, es clave para la protección del empleo formal, pero si los desembolsos no se realizan oportunamente, pueden llegar cuando una empresa haya prescindido de personal al que no puede pagarle o, lo que es peor aún, cuando haya cerrado.
Una crisis estructural, como la ocasionada por las cuarentenas y los bloqueos, no se resuelve con anuncios y buenas intenciones, pues se trata de una carrera contrarreloj en la que cada día que pasa agranda las pérdidas y las dificultades de las empresas, negocios y emprendimientos que no han logrado estabilizarse y que no podrán hacerlo mientras no se les brinden las condiciones (ayudas, subsidios, exenciones, etc.) necesarias para retornar al punto en el que se encontraban antes de la pandemia y del estallido social.
Mantener vivas y vigorosas las empresas de todos los tamaños es mantener la calidad de vida de los hogares que dependen de ellas, es evitar la profundización de la crisis económica y social. La protección del empleo tiene que ser una prioridad real para el país, y para ello es fundamental que las ayudas lleguen a tiempo.
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