Cali, junio 13 de 2026. Actualizado: viernes, junio 12, 2026 23:56

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8 y 9 de junio, días conmemorativos

“Me gustan los estudiantes”

Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente

Las protestas y las luchas estudiantiles siempre serán indicadores de movimientos sociales. Sin embargo, exceptuando a la escritora Gabriela Castellanos, con su novela “Jalisco pierde en Cali” y al historiador Adolfo León Atehortúa Cruz, autor de “El movimiento estudiantil en los sesenta”, faltan registros históricos y recreaciones literarias con el tema de sus luchas. Sus actos conmemorativos del genocidio de los trabajadores bananeros de Ciénaga y sus marchas contra la dictadura de Rojas Pinilla, fundamentan el Día del Estudiante.

En junio de 1929, los estudiantes de la Universidad Nacional marcharon denunciando y pidiendo justicia por el genocidio ordenado seis meses antes por Miguel Abadía Méndez contra los huelguistas de la United Fruit Company. Y protestaban contra el teniente Carlos Cortez Vargas, nombrado director de la policía en Bogotá. Entonces cayó víctima el estudiante Manuel Bravo Pérez.

Porque soy estudiante salí en junio

El 8 de junio de 1954, veinticinco años después, los estudiantes se congregaban en la ciudad universitaria para conmemorar su muerte, pero en arremetida de la fuerza pública cayeron más mártires: Jaime Pacheco Mora, Álvaro Gutiérrez Góngora, Elino Gómez, Hernando Morales Rafael Chávez, Jaime Moore, Hernando Ospina, Diego León Velásquez y otros sin identificar. Alberto Parra Arcila (1932-1956), poeta y condiscípulo suyo, nacido en Sevilla Valle, escribió en su homenaje:

“Porque soy estudiante llevo ahora/ la corbata negra y la garganta clara. / Porque soy estudiante salí en junio/ a golpear mi voz sobre las armas. / Porque soy estudiante sentí un día/ un diluvio de fuego en la epidermis. / Entonces yo creía que era libre/ pero la libertad aún se hallaba en ciernes. / Aquel día los fusiles tendidos/ le sacaron astillas al silencio y a los huesos. /Las arterias abrieron sus caminos/ y los ángeles negros llegaron desde lejos. /Cayeron como libros de un estante/ la existencia de muchos camaradas. / y como no había cirios, el sol para velarlos/ prendió en la sangre sus alfas llamarada”.

Contra la dictadura de Rojas

El 10 de mayo de 1957, las marchas estudiantiles en nuestra ciudad de Cali fueron determinantes para la caída de la dictadura militar que llevaba cuatro años en cabeza del general Gustavo Rojas Pinilla.

Se recuerda que los estudiantes del Colegio de Santa Librada lideraron ese movimiento reivindicativo por la democracia.

“Y no les asustan las balas/ ni el ladrar de la jauría/ caramba y zamba la cosa/ Que viva la astronomía”, dice el poema de la chilena Violeta Parra, interpretado por la recordada cantora argentina Mercedes Sosa.

El libro “El movimiento estudiantil en los sesenta”, Ediciones Aurora 2020, de Atehortúa Cruz, centra su investigación en un hecho local, precursor del movimiento de la Universidad del Valle y de otras Alma Mater de varias ciudades colombianas, valorado como una documentada y bien lograda investigación que contextualiza el movimiento estudiantil colombiano desde los años veinte, influenciado por la libertad de cátedra y la autonomía universitaria, propuestas de sus homólogos de Córdoba Argentina en 1918.

Muerte de Jairo Potes Escobar

“Es fiel testimonio de un hecho histórico que estaba en el olvido y que era indispensable desempolvar hoy, cuando atravesamos por la necesidad de decir la verdad para el bien del país- dice Henry Campo González al presentar el libro de su paisano historiador-. En él encontramos una amplia visión del movimiento juvenil y estudiantil que sacudió al mundo, al país y especialmente a Buga en los años sesenta del siglo XX, destacando la narración sobre la muerte infame de que fue objeto el estudiante Jairo Potes Escobar el nefasto día 5 de marzo de 1966, como represalia a la huelga decretada por los alumnos del Colegio Académico de Buga”.

Jalisco en 1971

En 1971 se dan dos circunstancias coyunturales: el paro estudiantil y la proximidad de los VI Juegos Panamericanos. Los universitarios llevaban varios días en huelga, exigían la renuncia del rector Alfonso Ocampo Londoño y pedían autonomía administrativa.

El 26 de febrero de 1971 se producen los hechos luctuosos, en que mueren Edgar Mejía Vargas y otros estudiantes, acontecimientos que son narrados a manera de novela por Gabriela Castellanos.

“Quizá nadie esperaba lo que sucedió, aunque mirándolo desde hoy parece el único desenlace posible. Y nadie en esta muchedumbre intensa, vehemente, que subió desde el parque hasta la pequeña loma con la misión de avanzar hacia donde un pelotón de soldados bloquea una calle junto a la Universidad del Valle, le presta atención a Edgar Mejía Vargas, a quien llamaban Jalisco por aquello de que nunca pierde. Desde la calle, cerca de la puerta trasera del Auditorio de Economía, jalisco ve venir el gentío, e interrumpe una conversación con un amigo”. (Jalisco pierde en Cali. Programa Editorial Universidad del Valle. 2015).

Séptima papeleta

Finalmente, si revisamos la historia de la Asamblea Nacional Constituyente y de la aprobación de la nueva Constitución de Colombia de 1991, nos daremos cuenta de que la iniciativa estudiantil con su propuesta de “la séptima papeleta”, fue el germen que posibilitó la Carta Magna y abrió el camino hacia un nuevo país. “Me gustan los estudiantes / porque son la levadura/ del pan que saldrá del horno/ con toda su sabrosura”, canta Mercedes Sosa.

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