Estamos en la era de la insatisfacción, un momento de altas demandas y exigencias que nos hace difícil valorar los logros de los ciudadanos que asumen las riendas de lo público y mucho más dar las gracias por la labor. Entregan sus mandatos los gobernadores y alcaldes, en su mayoría se van con una imagen desfavorable. De manera reiterada converso con diversas personas sobre aspectos públicos y casi siempre me encuentro que no hacen un ejercicio riguroso para emitir sus conceptos y que se basan en su afinidad personal o ideológica hacia los funcionarios.
Esta condición nos impide ver la realidad de nuestras sociedades como un todo, nos dificulta avanzar construyendo sobre lo construido y nos hace imposible encontrar nuestros denominadores comunes para diseñar un proyecto colectivo. En ese contexto me alegraron mucho los resultados de las comisiones de empalme Maurice Armitage – Jorge Iván Ospina y Dilian Francisca Toro – Clara Luz Roldan. En estos dos meses tuvimos la oportunidad de conocer más en detalle la situación del departamento y de su capital, pudimos evaluar todos los frentes sin ataques, ni descalificaciones.
Es grato escuchar a los mandatarios entrantes reconocer lo avanzado y a los salientes mostrar los rezagos. También es gratificante encontrar que en los equipos interactuaron personas de la academia, del sector público y del privado aportando sus visiones y experiencias sin que los demás las “estigmaticen” por su trayectoria. Jorge Iván y Clara Luz asumen las riendas de nuestros territorios en épocas turbulentas, y la forma en que han actuado durante el empalme me hace ser optimista de que el Valle del Cauca dará ejemplo de reconciliación en el 2020.
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