Quienes apoyaron la implementación de ese infame acuerdo de impunidad para los derrotados narcoterroristas de las Farc insisten en seguir utilizando toda clase de términos para referirse a quienes jamás aceptaremos se implemente esa rechazada claudicación de nuestra institucionalidad.
Aunque nos han llamado furibestias, guerreristas, enemigos de la paz y paracos, especial gracia causa el que nos hayan llamado tarados por oponernos a esa paz inestable y efímera.
Ha sido el paso del tiempo el que está mostrando quienes resultaron siendo los verdaderos tarados frente a ese acertadamente repudiado pacto de impunidad: Mucho lo tarados probaron ser quienes redactaron esa vulgaridad, pues no lograron que fuese apoyado por los colombianos… Tarados como ellos solos resultaron siendo quienes a cambio de un plato de lentejas politiqueras vendieron su apoyo a esa cochinada para insistir en implementarlo a la brava… Poco cerebro, menos de corazón, nada de moral y taradez infinita mostraron tener aquellos “líderes de opinión” quienes en algún momento apoyaron, muy seguramente motivados por la pauta publicitaria narcopopulista del alexitímico saliente, esa infamia y revictimización contra las niñas de la Corporación Rosa Blanca… Tarados excepcionales han probado ser esos endebles, derrotados, fracasados e incompetentes ancianos cabecillas narcoterroristas de la izquierda comunista colombiana reclutadora de menores de edad con fines sexuales y criminales farc, cuando creyeron que su tarado mayor tendría posibilidades presidenciales… Pero definitivamente el primer puesto entre los tarados lo ocupa aquel quien, a días de salir arrastrándose de su cargo, insiste en pretender mostrar esa rechazada, remendada, débil, impopular, agonizante y putrefacta transacción narcopopulista como el mayor de sus logros…
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