Cali, agosto 15 de 2022. Actualizado: viernes, agosto 12, 2022 22:47

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Una zona que no se pueden perder la oportunidad de descubrir

Naturaleza, arte y gastronomía, la magia del oriente antioqueño

El oriente antioqueño es naturaleza, cultura, tradición, gastronomía y un destino auténtico y natural.

Una zona destacada y reconocida por su gran crecimiento poblacional, su ubicación clave y cercana a la capital paisa, su variedad de climas y su gran riqueza en recursos naturales, características que la hacen ser estratégica para Antioquia y para el país.

Esta zona de climas variados es una de las nueve subregiones con las que cuenta el departamento de Antioquia.

Región rica en tierras fértiles para la agricultura, la ganadería, fuentes hídricas, grandes embalses que sirven para la producción de energía eléctrica no solo para el departamento sino para toda Colombia.

Hablar de esta zona es hablar de lo típico y lo tradicional, es la posibilidad de recorrer pueblos sin la intervención de lo urbano. En una extensión de 7.021 Km² en la que se encuentran los 23 municipios que la conforman.

Su oferta más conocida son El Peñol y Guatapé, pero cuenta con municipios maravillosos como Marinilla, el Carmen de Viboral, la Ceja del Tambo y El Retiro. Incluso si uno se va más allá y quiere deportes extremos está San Rafael, San Carlos, Alejandría, San Luis, Cocorná.

La complementan Abejorral, Argelia, Concepción, El Santuario, Granada, Guarne, La Unión, Nariño, Rionegro, San Francisco, San Vicente y Sonsón. Todos con un tesoro invaluable que es su gente.

Hablar del Oriente antioqueño, es hablar del campesino que todavía se asombra viendo a un grupo de turistas, que cuando escucha hablar a alguien en inglés para él es un espectáculo, es gente bonita que te ofrece su casa si es necesario o un plato de comida sin conocerte.

Es un paisaje hermoso con punticos blancos que son los Yarumos que están refundidos en el bosque, endulzados con el canto de las aves y pintados con coloridas flores, un verdadero paraíso.

“Antioquia no es solo lo que conocíamos que era Medellín, Comuna 13, Guatapé y Peñol sino que es mucho más. Es un destino importante para Colombia porque amplía la oferta, es la oportunidad de traer al turista a vivir experiencias que es lo más importante, una hotelería con conceptos diferentes donde se puede aprovechar el turismo de bienestar en el que el turista se desconecta, vive momentos desde su mente y su espíritu a través de espacios que lo facilitan. Si nos vamos fuera del turismo sol y playa lo más solicitado es Medellín por su historia y su cultura, pero el Oriente de Antioquia nos amplia el portafolio de oferta con planes muy completos” aseguró Abigail Cárdenas de la agencia de turismo Nortur SAS de la ciudad de Cúcuta.

Belleza natural

La región gusta por la diversidad de sus paisajes, lugares para la recreación, sus centros comerciales, su gran variedad gastronómica y sus climas tan variables entre sus mismas regiones.

La inauguración del aeropuerto Internacional José María Córdova en el año 1985, la zona franca y la gran cantidad de grandes empresas que han llegado a la región generó que más gente de Medellín y otras regiones del país vinieran a la zona para vivir.

Cada una de las subregiones tiene una caracterización poblacional y comercial, por ejemplo, el Altiplano o Valles de San Nicolás tiene grandes empresas y en una gran escala de floricultivos; la zona de embalses concentra la generación de un 30% de la energía que se consume en el país y es muy visitado turísticamente por sus planes de pesca y la práctica de deportes náuticos.

“Es una zona encantadora con una oferta hotelera muy completa. Es poder disfrutar de la producción floricultora y de la artística a través de la escultura que la zona permite vivirla como experiencia que viene desde una tradición familiar y que el visitante pueda disfrutarlo es una gran oportunidad que se abre para nosotros los empresarios que movemos la oferta turística. Visitantes de México, Estados Unidos, Suecia, España, Chile, se ajustan a lo que tenemos en esta zona para ofrecer” aseguró William Rivera de Go Colombia, empresa con sede en Santa Marta y Bogotá.

Para el mercado internacional es una oportunidad de abrir nuevos productos ya que la motivación principal de nuestros viajeros es descubrir la cultura del país que visitan.

“Nosotros siempre tenemos dentro de nuestros itinerarios un componente cultural de música, gastronomía, arte, historia y de trabajo de las comunidades que generan un impacto positivo y conocer las historias que hay detrás de los artesanos y los productores es un componente ideal para nosotros” asegura Adriana Gómez, gerente de producto de Colombian Journeys DMC, agencia que trabaja para agencias de turismo en el exterior principalmente de Reino Unido, Italia, Francia y España.

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Recorridos imperdibles

Marinilla

Es conocida como «la Esparta colombiana», debido a que, durante la Independencia, los hijos de Marinilla protagonizaron y lideraron diferentes batallas.

Hoy Marinilla se ha convertido en un gran centro cultural de Antioquia y de Colombia, es tierra de historias, de guitarras y goza de una gran belleza natural. Es patrimonio y monumento nacional declarado por el decreto 264 del 12 de febrero de 1963.

La ciudad con alma musical de Antioquia que cuenta con la fábrica de guitarras más antigua del país y con varias expresiones artísticas características como la trova y la escultura.

Carmen de Viboral

El Carmen de Viboral es conocido como la Cuna de la cerámica artesanal, pues en el lugar hay varias fábricas productoras de cerámica, además de la buena reputación que estas tienen.

Fue fundado el 13 de abril de 1752, los fundadores establecieron una hacienda de recreo o lugar de descanso que recibió el nombre de Carmen, en la que construyeron una capilla. Carmen de las Cimarronas fue poblado por colonos, labradores, jornaleros, indígenas y esclavos que se dedicaban a la agricultura, la ganadería, la explotación de los bosques primitivos.

La Ceja

El territorio de lo que hoy es La Ceja estuvo habitado por los indios Tahamíes, tribu pacífica dedicada a la agricultura, fundamentalmente al cultivo de maíz. Hacia 1541 llegaron los conquistadores españoles a la localidad, al mando de Álvaro de Mendoza, lugarteniente del mariscal Jorge Robledo.

Al arribar Mendoza a esta comarca descubrió un extenso y fértil valle colmado de hermosas y verdes praderas y surcado por abundantes y limpias aguas.

Lo denominó Valle de Santamaría, el cual hoy en día se conoce como Valle de La Ceja del Tambo. Desde principios del siglo XVII, muchos antioqueños, en especial vecinos de Medellín y Santa Fe de Antioquia, comenzaron a habitarlo debido a sus atractivos naturales y las fértiles tierras, aptas para la industria agrícola y la cría de ganado.

El municipio de La Ceja, es conocido en toda América Latina, como El pequeño Vaticanito, ya que en su territorio alberga a casi 25 comunidades religiosas, tanto masculinas como femeninas, e igualmente, por albergar el Seminario Nacional Cristo Sacerdote, de la Conferencia Episcopal de Colombia y los de Siervos del Espíritu Santo y de la Asociación Sacerdotal San Pablo, perteneciente a la Diócesis de Sonsón Rionegro.

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