Cali, abril 24 de 2026. Actualizado: jueves, abril 23, 2026 21:49
El fenómeno Therian —personas que afirman identificarse espiritual o psicológicamente como animales no humanos— ha ganado visibilidad en redes sociales, especialmente en plataformas como TikTok y foros juveniles.
Aunque no se trata de un movimiento nuevo (sus raíces se remontan a comunidades digitales de los años noventa), hoy adquiere otra dimensión por la exposición pública, la viralización y el debate que genera.
Desde la sociología, más que preguntarnos si “tiene sentido” querer ser un animal, la pregunta relevante es: ¿qué condiciones sociales están impulsando esta necesidad de redefinición identitaria?
El sociólogo Zygmunt Bauman hablaba de la “modernidad líquida”: una época en la que las identidades dejaron de ser sólidas y heredadas (familia, religión, nación) para convertirse en construcciones individuales, cambiantes y, muchas veces, frágiles.
Hoy ya no “somos” algo fijo; “elegimos” quiénes queremos ser. Y esa libertad, aunque emancipadora, también genera ansiedad.
En ese contexto, identificarse como therian puede entenderse como una forma de:
Las redes no solo visibilizan identidades; las amplifican. El algoritmo premia lo distintivo, lo disruptivo, lo singular. En un entorno donde la validación se mide en likes, diferenciarse se vuelve una forma de existir.
El fenómeno therian también se inscribe en una época donde:
Aquí aparece otro elemento sociológico clave: la cultura del “yo”. El sociólogo Anthony Giddens hablaba del “yo reflexivo”: individuos que constantemente reinterpretan su historia y redefinen quiénes son. En ese ejercicio, algunos jóvenes encuentran en lo animal una narrativa simbólica poderosa.
Paradójicamente, cuanto más urbana y tecnológica se vuelve la sociedad, mayor es la idealización de la naturaleza. Vivimos en pantallas, horarios rígidos y normas sociales complejas. El imaginario animal representa lo contrario:
En una sociedad marcada por ansiedad, burnout y sobreestimulación, lo animal puede simbolizar una identidad más simple y “verdadera”.
Desde la sociología no se patologiza automáticamente. Sin embargo, sí se observa que estas expresiones emergen en contextos de: desconexión afectiva, dificultad para encajar en estructuras tradicionales y necesidad intensa de pertenencia.
Cuando la identidad humana se percibe insuficiente o dolorosa, algunas personas buscan una narrativa alternativa que les permita sentirse más seguras o coherentes consigo mismas.
Si en una familia alguien —especialmente un adolescente— se identifica como therian, la reacción del entorno es crucial.
Más que un capricho generacional, el fenómeno therian habla de: Una crisis de pertenencia, una redefinición constante del “yo”, una juventud que explora límites identitarios en un mundo sin anclas claras, una nostalgia profunda por lo instintivo en una sociedad hipercontrolada.
La pregunta de fondo no es “¿por qué quieren ser animales?”, sino:
Tal vez la respuesta esté en una sociedad que exige rendimiento permanente, exposición constante y perfección pública. En ese contexto, lo animal representa descanso del juicio, autenticidad sin máscara y pertenencia sin comparación.
Comprenderlo no significa necesariamente compartirlo. Pero sí implica reconocer que cada fenómeno identitario es también un espejo cultural.
Y los espejos, aunque incomoden, revelan algo más grande que el reflejo individual.
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