Cali, abril 30 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 29, 2026 21:39
Por: Rafael Araújo Gámez
PIEDAD BONNET
ANAGRAMA
131 PÁGINAS
Esquilo, ese griego monumental y dueño eterno de la tragedia, afirmaba: “Tú sola, oh, muerte, puedes curar los males que no tienen remedio”. En el caso de Daniel Segura Bonnet estas sabias e impactantes palabras cobran una dimensión dura y realista pero a la vez de una certeza implacable.
Eso se colige después de leer la novela que su madre, la escritora Piedad Bonnet, ha publicado y que nos muestra en toda su dimensión el empedrado camino que precipitó a su hijo hacia la muerte.
Sin esconder nada, sin eufemismos, sin palabras edulcoradas, con la certera definición de la tragedia que estremeció a su familia, la escritora va relatando, paso a paso, los motivos que llevaron a su hijo Daniel a suicidarse en Nueva York el sábado 14 de mayo de 2011, a la una y diez de la tarde.
Con el valor que da la literatura y con la necesidad de abrir nuevamente la herida y exorcizar ese golpe del destino, se nos va mostrando como un ser maravilloso, joven y con un futuro promisorio en la pintura y en las artes no soportó los seres que habitaban en su cabeza y que lo atormentaban continuamente, sin que los tratamientos médicos y las medicinas lograran aplacar sus voces inquietantes y perturbadoras.
“..y pienso en tanta ternura y tanto cuidado derrotados por las sombras desquiciadas del miedo y de la muerte”, es un grito que sale de lo profundo del corazón de la escritora que, hasta ese momento, se desespera ante los continuos recuerdos y las palabras no dichas.
Considero que este es un relato desgarrador pero valiente, como si esta madre se sometiera a una operación de corazón abierto y el cirujano extrajera toda la amargura depositada en él, y al colocarla en la mesa un cúmulo de palabras llegaran en tumulto para apoderarse de ella y destruirla.
Creo que esto lo logró Piedad con este relato. Y, desde el fondo de mi corazón, ruego a Dios que así haya sido porque este golpe como diría César Vallejo es “como si la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma”.
Por eso al terminar de leerlo pensé en ¡cuánta desazón! ¡Cuánto dolor! ¡cuánta incertidumbre! Pero qué grandeza al momento de describir ese duro tránsito.
Un pensador italiano decía que “con veinte años en el corazón la muerte parece un sueño, y, sin embargo, se muere” pero el poeta Robert Browning exclamaba: “La muerte, con sus poderosos resplandores, toca la carne y despierta el alma”. Como se despertó el alma de Daniel Segura Bonnet.
Fin de los artículos
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