Cali, abril 16 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 15, 2026 22:20
Este artículo nace en el marco de la conmemoración del Día Mundial del Parkinson, que se celebra cada 11 de abril. Más que una fecha, es una oportunidad para visibilizar, aprender y, sobre todo, humanizar una experiencia que muchas veces se mira solo desde lo médico.
Vivir con Parkinson no es una pausa en la vida. Es, más bien, una invitación profunda a vivir de otra manera.
Durante mucho tiempo pensé que este diagnóstico venía a quitarme cosas: certezas, control, ritmo. Pero con el tiempo entendí que también venía a mostrarme otras: presencia, escucha, conciencia.
Hoy no hablo desde la teoría, hablo desde mi vida real. Desde los días fáciles y los difíciles. Desde los momentos de claridad y también desde los de duda.
Y si algo he aprendido en este camino, es que hay una fuerza que no depende de lo médico, ni de lo externo.
Una fuerza que nace dentro. A eso hoy lo llamo “dopamina espiritual”: esa energía que surge de la fe, de la actitud y de la conexión conmigo misma. La que me impulsa incluso cuando el cuerpo no responde como antes.
Es por esta razón que a partir de mi aprendizaje quiero compartir algunos tips que me han ayudado a vivir este proceso, no desde la lucha, sino desde la conciencia:
Hoy, al darle voz a esta historia en el contexto del Día Mundial del Parkinson, quiero decirte algo con total honestidad: sí, hay días difíciles. Pero también hay vida. Hay aprendizajes.
Mi historia es una historia de evolución, por eso hoy voy “A mi ritmo”, una propuesta que trasciende la enfermedad para convertirse en un mensaje de vida, autoconocimiento y transformación femenina.
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