Cali, junio 17 de 2026. Actualizado: miércoles, junio 17, 2026 20:14
Muchos son los mitos que existen alrededor del Parkinson, una enfermedad que afecta, con mayor frecuencia, a personas mayores de 60 años.
¿Los pacientes que padecen esta enfermedad pueden hacer ejercicio físico? ¿Cuáles están permitidos? ¿Qué deben hacer las familias? ¿Qué alimentos pueden comer los pacientes? Son algunos de los interrogantes más frecuentes sobre esta enfermedad.
En el caso de la actividad laboral, el paciente con Parkinson puede conseguir un excelente control de sus síntomas en las etapas iniciales e intermedias de la enfermedad.
Los nuevos medicamentos y terapias han permitido que la gran mayoría de los pacientes realicen sus actividades durante años, sin que se vea afectado su desempeño.
A medida que las limitaciones aparezcan, se requiere del trabajo unido del paciente, el médico y el grupo multidisciplinario para conseguir las adaptaciones terapéuticas o sugerencias necesarias en cada caso, según la situación.
En cuanto al ejercicio, distinto a lo que muchos pacientes prefieren, estar quieto o sedentario en nada favorece el curso de la enfermedad, por el contrario, se ha observado que acentúa la atrofia muscular.
Algunas razones por las cuales el ejercicio puede ofrecer beneficios: previene la rigidez de los músculos y articulaciones, mejora la postura y la función cardiorrespiratoria, ayuda a mantener los músculos fuertes, mejora la flexibilidad y la movilidad, favorece el equilibrio, alivia el estreñimiento y posee un efecto antidepresivo.
– Temblor (oscilaciones) en reposo.
– Bradicinecia (lentitud en movimientos).
– Rigidez en extremidades y tronco.
– Inestabilidad de la postura (pérdida del equilibrio).
Aunque no existe un tratamiento para curar el Parkinson, llega a Colombia un medicamento para esta enfermedad que ya está a disposición del cuerpo médico y que ha demostrado en diferentes ensayos clínicos ventajas como: mayor selectividad, no producción de sustancias tóxicas para el organismo, manejo de etapas temprana y tardía reduciendo fluctuaciones motoras, mejora todas las escalas motoras, incluyendo la independencia del paciente en la ejecución de sus actividades, lo que se traduce en mayor calidad de vida.
“Este medicamento permite disminuir las reacciones adversas que producen otros tratamientos similares. El paciente puede recibir el tratamiento como única terapia durante la fase inicial o como tratamiento complementario en fases avanzadas”, explicó Claudia Lucía Moreno López, neuróloga química especialista en movimientos anormales.
En el caso de la alimentación, los pacientes que son diagnosticados solamente con la enfermedad de Parkinson, pueden consumir lo que deseen -al contrario de lo que muchos piensan- pero en pequeñas cantidades. No obstante, deben disminuir los alimentos que contengan altos niveles de proteína.
Para ayudar al paciente es necesario documentarse y entender que es una enfermedad crónica, pero no terminal.
A continuación presentamos algunas recomendaciones generales que pueden ayudarlo en el día a día:
– Sacar al paciente de la casa, pues necesita moverse, ocúpelo en algo sin importar la edad.
– Haga ejercicio todos los días con el paciente, para motivarlo, no se dé por vencido si él no lo quiere hacer.
– Hablarle con mucha frecuencia para que éste haga el esfuerzo de hablar y así no pierda la capacidad de hacerlo, ya que los músculos se atrofian.
– Busque actividades mentales, trabaje juegos de estrategia, loterías, rompecabezas, sopas de letras, para que su familiar a nivel mental permanezca activo, lo que le permitirá sentirse útil.
– Por ningún motivo permita que el paciente se vuelva un mueble de la casa.
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