Cali, junio 26 de 2019. Actualizado: martes, junio 25, 2019 22:13

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Colombia se está envejeciendo ¿Cómo cuidar al adulto mayor?

Según cifras del DANE, en Colombia por cada 100 personas menores de 15 años, hay 40 personas mayores de 60 años, lo que confirma que el país está envejeciendo más rápido de lo que dictaban las proyecciones.

Los departamentos con mayor índice de envejecimiento son: Quindío (70,43), Caldas (69,34), Valle del Cauca (60,28), Risaralda (59,54), Tolima (52,08), Nariño (50,82), Bogotá (50,17).

Si bien es un asunto que representa desafíos sociales en materia pensional y de aseguramiento de salud; también es un reto, al interior de cada familia, comprender los cambios sensoriales que se presentan en el adulto mayor y cómo estar preparados para atenderlos y lograr que esta etapa se viva en óptimas condiciones.

La audición
Los oídos sufren un desgaste natural propio de la edad conocido como presbiacusia. Se engrosa la membrana del tímpano, se presenta deterioro del oído interno y se dificulta la capacidad de oír frecuencias altas.

“La necesidad de minimizar la pérdida auditiva, se hace esencial no sólo por la importancia de este sentido para conectarnos con el mundo, sino además por los efectos colaterales que genera el no oír bien. El principal de ellos, el aislamiento social progresivo. El abandono de las aficiones y los cambios de hábitos son muy frecuentes en las personas en edad adulta que experimentan pérdida de audición, ya que es común que por miedo, desconocimiento o vergüenza no reconozcan que sufren este problema”, explica Paola Pedraos, audióloga de GAES Centro Clínico Auditivo.

La visión
Los cambios en la visión son quizá los más conocidos. El cristalino (lente natural del ojo) se engrosa y pierde flexibilidad, estos cambios tienen como consecuencia la dificultad para enfocar de cerca, lo cual es conocido como presbicia.

En el cuidado del adulto mayor es importante el acompañamiento para el uso de las gafas apropiadas para afrontar esta etapa, así como la iluminación adecuada tanto de día como de noche que es fundamental para percibir correctamente nuestro entorno y prevenir caídas.

El gusto y el olfato
Estos dos sentidos están relacionados. El número de papilas gustativas disminuye con la edad y el olfato se va aminorando por la pérdida de terminaciones nerviosas.

El daño de estos sentidos debe considerarse un asunto de seguridad en el cuidado del adulto mayor, ya que la disminución gradual de la capacidad de identificar olores puede derivar en la ingesta de un alimento podrido, o no sentir el olor del humo o el gas puede ocasionar incendios y accidentes.

El tacto
En la vejez, la piel es más delgada y pierde elasticidad, lo que la hace frágil. Con estos cambios se altera la percepción de la temperatura y le toma más tiempo cicatrizar dejando el organismo expuesto a infecciones. Debido a la importancia de la percepción del mundo que nos rodea, es necesario tomar medidas que compensen estos cambios y lograr prevenir accidentes y lesiones: reducir la temperatura del calentador de agua para evitar quemaduras, revisar el clima para decidir qué ropa utilizar en vez de esperar hasta que se sienta acalorado o con frío, cuidar la piel y observar si hay lesiones, pues en esta edad por el cambio en el sentido, puede no presentarse dolor.

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