¿Cambio Radical, a punto de desaparecer?

¿Se acabará Cambio Radical? O, mejor, ¿debe acabarse Cambio Radical?

Este debate nacional, que viene calentando Carlos Fernando Galán tiene tres motivaciones: la primera, la posible unificación de Cambio Radical con el Partido Liberal, del que es una disidencia -al igual que el Partido de la U-; la segunda, el aumento del umbral, que podría dejar a esta colectividad por fuera de la asignación de curules para el Senado y, la tercera, la falta de cohesión.

El ex senador Carlos H. Andrade, quien se ha desempeñado como director de Cambio Radical en el Valle, es partidario de que la colectividad se acabe.

Aunque aclara que él no se iría para la colectividad roja -pues, es muy cercano al Centro democrático-, Andrade considera que lo más indicado es que Cambio Radical se una al Partido Liberal.

“Hoy Cambio Radical no es partido, no funciona como partido”, dijo el abogado, quien se refirió a la colectividad como una oficina para repartir avales.

El congresista Carlos Fernando Motoa, único senador de Cambio Radical en el Valle, opina todo lo contrario y se opone a la liquidación de la colectividad.

Según Motoa, los siete senadores de Cambio Radical, incluido él, buscarán ser reelegidos o presentarán candidatos propios al Senado, lo que garantiza que la colectividad superará el umbral en las elecciones legislativas de marzo.

La ausencia del exministro Germán Vargas Lleras, jefe de Cambio Radical, y su silencio sobre este tema, ha alimentado la incertidumbre en torno al futuro de la colectividad.

La próxima semana en Bogotá habrá una reunión de las directivas del partido en la que se definirá el camino a seguir.

En las regiones esta discusión puede afectar la conformación de las listas de Cambio Radical a la Cámara, pues muchos de los candidatos que han buscado el aval de este partido, podrían tomar otros rumbos menos inciertos.

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