La crónica de Gardeazábal

Prohibido ahorrar

Gustavo Álvarez Gardeazábal

Tal vez porque en mi casa fue el estilo antioqueño que presidía mi padre, nacido en las breñas del río Porce, lo que se impuso en la educación, y en ese esquema la premisa fundamental era trabajar para que se pudiera ahorrar. O porque la familia del abuelo materno había soportado como comerciante y librero importador la crisis de 1930 y solo el ahorro hecho día a día arrebatándose los lujos les había permitido sobrevivir, aunque con afugias.

Por esas razones primarias pero conjuntas o porque desde todos los ángulos de la vida social y económica de entonces se promovía el ahorro , en el hogar donde me crié y quizás en casi todos los hogares colombianos de hace 75 años, alguien tenía una alcancía. Las vendían de barro en la Galería y cuando se llenaban, se quebraban y con su producido nos hacíamos el gasto para pagarnos algún antojo.

En la Caja Agraria y en la mayoría de los bancos de entonces promovían las cuentas de ahorro y entregaban otra clase de alcancías, selladas, cuya llave solo la tenían en el banco para que cuando se llenara no la quebráramos sino que la abrieran en frente al cajero bancario que contaba una a una las monedas y las depositaba en una cuenta de ahorros.

No existían entonces ni los cajeros automáticos ni los giros por internet ni las tarjetas de crédito para andarse gastando la platica en lo que no era o para estarse endeudando comprando chucherías.

De un tiempo para acá, los bancos dejaron de promover el ahorro, aunque las cuentas así llamadas siguen existiendo y son mucho más usadas que las cuentas corrientes y por estos días, desde que los nuevos dueños del mundo han estado construyendo otro orden mundial, el esfuerzo lo hacen no para que se ahorre sino para que vayan desapareciendo los billetes y los pagos en efectivo y quizás reinen los bit coins.

Y no es solo en Colombia, es en todo el mundo, en donde los bancos pagan miserables intereses. Los depósitos a término, los famosos CDT que fueron furor hace unos años, apenas si alcanzan a pagar en este antiguo territorio del Sagrado Corazón el 1.5 % anual y existen bancos en el mundo como el Chase que ofrece un 0,01% mensual y el banco inglés Natwest apenas ofrece 0,25% anual.

Pero hay otros como el Bank of Japan en donde el cliente tiene que pagarles un interés del 0,015% para que le guarden la plata.

En otras palabras en el mundo que sobrevivirá a esta pandemia no solo será prohibido llevar la cara descubierta sino que también prohibirán ahorrar en otro sitio distinto a la nube.

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