La crónica de Gardeazábal

Otros la pasan peor

Gustavo Álvarez Gardeazábal

Los colombianos poco dados a hacer comparaciones con el extranjero, apenas si nos informamos de los momentos críticos que se viven en otros países para poder exagerar el mal gobierno o la mala situación que aquí estamos soportando.

Para nosotros es muy grave y ofensivo que no podamos frenar las maromas marulleras del gobernante para tratar de ponernos a pagar más impuestos mientras el gasto público no se ralentiza y el país se siente mal administrado con el nuevo coletazo de la pandemia, matando centenares al día. Es muy grave, si.

Pero si miramos a la vecindad y vemos al hasta hace dos años floreciente Perú y lo sabemos enfrentado a una disyuntiva miserable de escoger para presidente entre dos candidatos tan malos como godos, anticuados y reaccionarios, lo de Colombia es apenas un dolor de cabeza.

Que el Perú tenga que escoger presidente entre un maestro homofóbico que predica el más viejo marxismo y confía todavía en que la redención para el Perú llegará si siguen las estructuras económicas que hundieron a Cuba y Venezuela o entre la hija del desprestigiado dictador Fujimori, tan retrógrada como el maestro rural y por ende enemiga del matrimonio igualitario, defensora del neoliberalismo injusto y reconocida en todo el país como una descarada cobradora de coimas a cuanto contratista pudiera, es indudablemente mucho más grave que lo vivido en nuestro circo con fieras hambrientas y el domador estrenando rejo.

Pero si miráramos más allá y vemos lo que le está pasando a Inglaterra en donde apenas se enteran, en medio de los efectos dañinos de las medidas pavorosas generadas por la peste, que el tal Brexit los va a arruinar y que los conservadores británicos se han mantenido en el gobierno tolerando una camarilla de ministros y altos funcionarios que no abandonaron sus empresas particulares y usaron el poder del estado para crecer sus riquezas, lo nuestro con Hidroituango, Ecopetrol e Isa es una jaculatoria.

Allá, en Inglaterra el exprimer ministro Cameron y su asesor adhonorem, el australiano Greensill, al ser acusados por actuaciones indebidas, acaban de permitir destapar la olla de grillos y de mostrar la podredumbre moral de los flemáticos ingleses ,donde todo era permitido para combinar el poder del estado con las ambiciones particulares.

No hay duda, estamos mal, pero hay quienes la están pasando peor.

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