Carmiña Navia Velasco

Gaza

Carmiña Navia Velasco

Pasan los meses y los años, transcurre la historia incluso en siglos y el conflicto alrededor del pueblo Palestino no se puede o no se quiere solucionar.

Los poderosos del mundo no hacen nada para parar el genocidio al que hoy impotentes asistimos.

Dolor y rabia, interrogantes y rechazos… nos habitan a quienes deseamos un mundo para todos, una tierra en que habiten el respeto, el amor, la paz y la concordia.

Un mundo en el que convivamos serenamente todos los hombres y mujeres de esta tierra.

¿Qué ha pasado con los avances en declaraciones universales sobre derechos humanos y derechos a la vida? En Gaza todo esto se ha hecho y se hace cada día añicos.

En Gaza muere lo mejor de la sociedad occidental.

En Gaza, el Israel de Netanyahu se ha convertido en el nuevo Goliat que destruye a su paso a todo “David” que no responda a sus propios intereses.

Y el mundo en últimas se calla y permite que el hambre se convierta en arma de guerra y que los niños mueran por miles.

El representante de Palestina en la última reunión de la ONÚ, mientras se le escurrían las lágrimas, habló de 64.000 niños destruidos.

Realmente un horror y una tragedia. No se puede creer. Los medios de comunicación ya no registran la barbarie que diariamente se comente en esta guerra de aniquilación de un pueblo entero.

En Gaza, como dije, se destruye la civilización occidental y todos los sueños y consignas de lo que conocemos como “Ilustración”.

La voz de algunos y de algunas que insistimos en gritar al mundo esta tragedia es silenciada por las cajas de resonancia del mundo.

Dice Pankaj Mishra:

Cada vez más da la impresión de que aquellos que han sentido una punzada en la conciencia ética con la calamidad de Gaza son los únicos en los que se puede confiar para restablecer la fuerza y la dignidad de la conciencia individual.

Porque parecen verlo todo con más claridad que otros, mejor situados y dispuestos a dejarse llevar por la cobardía, el conformismo y la desidia… (El mundo después de Gaza, del autor citado).

Hablamos de comités en defensa de Gaza, dispersos por casi todos los países del mundo y hablamos de colectivos como La red de sacerdotes contra el genocidio, quienes la semana anterior manifestaron frente al Vaticano (más de 2.000), pidiendo a la iglesia y al mundo que levante la voz, igualmente llevan a cabo en sus entornos diversas acciones de denuncia, protesta y concientización.

Si sumamos las voces disidentes alcanzamos un coro muy amplio, pero es urgente que ese coro logre audiencia en quienes manejan el poder para que pare este desangre, este atropello a la vida y a los valores que hemos reconocidos como necesarios a la convivencia y al respeto.

Netanyahu no puede, con la complicidad y aprobación de Trump seguir aniquilando a miles y miles de niños, mujeres y hombres… sólo porque pretende una tierra para sus propios fines y deseos.

Y esto, más allá de los también horrores de Hamás.

Es necesario invitar a todas las “conciencias despiertas” a reclamar a sus organizaciones, sus políticos, sus gobiernos a alinearse en contra de esta masacre infinita que se perpetúa día a día.

Aunque cada una y cada uno de mis lectores piense que nada puede hacer… ampliar conciencias y levantar voces está al alcance de todos y si crecemos cada día los círculos de rechazo a este crimen de la humanidad, algo terminaremos por lograr. Invito a ello.

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