Cali, junio 27 de 2026. Actualizado: sábado, junio 27, 2026 00:07
Destacable la entrega de armas, deben hacer lo mismo con el patrimonio.
Pese a los cuestionamientos válidos que se le pueden hacer a la negociación realizada entre el Gobierno Nacional y las Farc, hay que reconocer que la entrega de armas por parte de esta agrupación ilegal es un hecho histórico y, como tal, debe valorarse.
Ahora bien, pasada la entrega de las armas, más allá de la celebración, es importante exigir el cumplimiento por parte de las Farc en la entrega de otro elemento de la guerra: su fortuna.
Así como es inadmisible que se pretenda hacer política con armas, razón por la cual la entrega de los fusiles era un inamovible, no tendría ninguna presentación que se permitiera que el movimiento que surgirá de esta agrupación al margen de la ley utilizara en su nueva actividad proselitista, o en cualquier otra, el inmenso capital acumulado durante años y años de negocios ilícitos, como el secuestro, la extorsión, el narcotráfico, la minería ilegal, los despojos y el abigeato.
La ruptura con la ilegalidad implica la ruprura con ese capital acumulado mediante el dolor de muchos colombianos, por eso el único destino admisible para esos recursos debe ser la reparación de las víctimas. Cualquier otro uso sería lavado de activos.
En ese sentido, es necesario que, así como la ONU se ha encargado de la verificación en la dejación de las armas, haya también una autoridad que certifique que las Farc reporten y entreguen la totalidad de su patrimonio. Allí la Fiscalía, que tiene muy avanzadas las investigaciones en el tema, puede aportar mucho. El Gobierno Nacional gústele o no a “Timochenko” debe estar dispuesto a recuperar, vía extinción de dominio, los bienes que la guerrilla no entregue.
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