Cali, agosto 13 de 2026. Actualizado: miércoles, agosto 12, 2026 21:49
La aplicación de la censura a los medios de comunicación es una peligrosa manifestación de debilidad que indica no sólo que hay mucho que ocultar sino que el gobierno está dispuesto a hacer lo que sea necesario para mantenerse; es, inequívocamente, el primer indicador de una dictadura en ciernes.
Lo que está sucediendo en Venezuela es sintomático, el corte de la señal del canal internacional NTN24 para evitar que se viera la magnitud de las masivas protestas estudiantiles contra el presidente Nicolás Maduro y los excesos de la fuerza pública venezolana contra los manifestantes es un punto más en la ya larga cadena de censura impuesta por el chavismo para tratar de ocultar lo inocultable.
Este ataque a la libertad de prensa se suma a la salida del aire del canal Globovisión por la no renovación de su licencia, y al cierre de cinco periódicos por la decisión del gobierno de no importar papel para su impresión.
La comunidad internacional tiene que pronunciarse sobre lo que pasa en Venezuela, pues lo que está ocurriendo con la libertad de expresión en el vecino país es inaceptable e injustificable, y, si ninguna autoridad se pronuncia, se corre el riesgo de que se imponga un régimen de silencio similar al de Cuba, donde no hay prensa libre y nadie puede difundir información inconveniente para el gobierno, mucho menos criticarlo.
No se trata de defender a los medios de comunicación, si no a los ciudadanos, pues lo que se vive en el vecino país es el reflejo de una sociedad que ha ido perdiendo garantías.
Comete una gran torpeza el presidente Nicolás Maduro al censurar la libre información, pues callar a la prensa no cambia la realidad que se vive en su país, y, por lo tanto, las razones del inconformismo de los venezolanos continuarán.
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