Cali, febrero 16 de 2026. Actualizado: sábado, febrero 14, 2026 19:29
La renegociación debe ser rápida y práctica.
Aunque algunos sectores se empeñen en vender una idea pesimista de lo que está por venir tras el resultado del plebiscito, hechos como las reuniones sostenidas ayer por el presidente Juan Manuel Santos con los expresistentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe y otros voceros del No indican que la posibilidad de lograr un acuerdo de paz más amplio con las Farc, que represente más la visión de los colombianos y que cuente con un mayor respaldo, no solo es posible, sino que podría estar muy cerca.
En ese sentido, lo que hay que pedir a las partes es celeridad; los nuevos actores del proceso deben trabajar sobre el acuerdo de 297 páginas con un criterio práctico que permita hacer reformas puntuales con rapidez; para que eso se dé es necesario
que las propuestas sean realistas.
Dice una frase popular que lo excelente es enemigo de lo bueno, eso deben tenerlo presente los voceros del No, el acuerdo hay que mejorarlo, claro, pero la búsqueda de un acuerdo perfecto podría no solo dilatar indefinidamente un tema del que el país ya está cansado, sino también aumentar tanto las tensiones que podría romperlo por completo.
No es conveniente extender la incertidumbre, por eso hay que renegociar rápido. Allí los ciudadanos, tanto los que votaron Sí como los que votaron No, que quieren la paz aunque tengan visiones distintas, tienen un papel clave, pues deben presionar a las partes para que avancen.
Contrario a la lectura apresurada que se hizo cuando se conoció el triunfo del No, todo está dado para que el gran acuerdo, uno que trascienda al Gobierno y a las Farc, se dé, es una oportunidad que no se puede dejar pasar. Ojalá así lo entienda la guerrilla, que no puede cometer el error de cerrarse a exigir el cumplimiento de un acuerdo que la mayoría rechazó en las urnas.
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