Cali, enero 14 de 2026. Actualizado: martes, enero 13, 2026 21:28
Hay que reconocer que el sistema fracasó para dar paso a su reestructuración.
Inyectarle más recursos al MIO en sus actuales condiciones sería tanto como arrojar dinero en un barril sin fondo, pues por más capital que se le inyecte al sistema de transporte, nunca será suficiente si se mantiene el mismo esquema.
El año pasado la Alcaldía de Cali le entregó $30 mil millones a los operadores del MIO con la ilusión de que estos recursos solucionarían sus problemas financieros y les permitiría prestar un mejor servicio, pero no fue así, prueba de ello es que en menos de dos semanas trabajadores de dos de los operadores han entrado en paro por problemas laborales derivados de las dificultades financieras del sistema.
Ahora nuevamente se propone desde la Alcaldía de Cali inyectar otros $30 mil millones a los operadores, pero esto no servirá de nada si no hay cambios estructurales.
Después de siete años en operación el MIO no ha logrado el número de pasajeros necesario para su sostenibilidad financiera, requiere 900 mil y con dificultad supera los 450 mil. Con la deficiente calidad del servicio, la posibilidad de que esa meta se cumpla es prácticamente imposible, es más, lo que sí es posible es que la cantidad de usuarios por día disminuya, pues cada día más personas cansadas de las demoras del sistema integrado de transporte masivo prefieren utilizar el transporte pirata o comprar motocicleta.
Por duro que parezca, es hora de reconocer que el MIO fracasó y que, por lo tanto, se requiere una reestructuración total. No más paños de agua tibia para algo que ya se está convirtiendo en una enfermedad catastrófica. Los actores del sistema, con la Alcaldía de Cali y la Presidencia de la República a la cabeza, deben sentarse a repensarlo antes de que sea demasiado tarde.
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