Cali, mayo 30 de 2026. Actualizado: viernes, mayo 29, 2026 21:40
Este martes, 22 de noviembre, se realizó en Cali el segundo día sin carro y sin moto del año, y ya se anunciaron dos jornadas similares para 2023. Esta iniciativa, que es internacional, busca promover los transportes alternativos y reducir la contaminación por fuentes móviles.
Hasta ahí todo bien, sin duda, es necesario buscar opciones de movilidad sostenible para los grandes centros urbanos, pero llegar a ello requiere mucho más que jornadas aisladas en las que se prohíban los automotores particulares.
En primer lugar, es clave contar con un sistema de transporte masivo eficiente, algo que nuestra ciudad no tiene. Es más, la explosión de vehículos particulares en Cali, y muy especialmente el aumento exponencial del número de motocicletas, se debe a las deficiencias del MIO.
Al no contar con buenas frecuencias ni con rutas lógicas ni con buena cobertura, el sistema de buses se convirtió en la principal razón por la que los caleños prefieren comprar un automotor, según sus capacidades económicas. Otra sería la historia si los habitantes de la capital vallecaucana contaran con un transporte público que les permitiera reducir el tiempo y el costo de sus desplazamientos.
Otro factor clave es la seguridad. El uso de medios alternativos, como la bicicleta, requiere seguridad en dos aspectos: por un lado, que los ciudadanos puedan desplazarse sin temor a que serán despojados de su transporte y, por el otro, que se respeten los carriles destinados para este tipo de vehículos, espacios que hoy son invadidos por motos.
Una buena manera de contribuir a reducir las emisiones por fuentes móviles es estimular el teletrabajo, algo que ya se probó durante la pandemia y en lo que vale la pena insistir para descongestionar las vías.
Foto: Comunicaciones Alcaldía de Cali
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