Cali, septiembre 2 de 2026. Actualizado: miércoles, septiembre 2, 2026 12:33
Hoy más que nunca el departamento necesita unos congresistas comprometidos con su tierra.
Los congresistas del Valle del Cauca tendrán enormes retos en el periodo 2018 – 2022, pues como voceros naturales de los intereses del departamento en Senado y Cámara y como interlocutores del Gobierno Nacional, deberán lograr que desde Bogotá se le preste mayor atención a problemas que el Valle y los otros tres departamentos de la región Pacífico (Cauca, Chocó y Nariño) no podrán resolver por sí solos.
Por eso es necesario avanzar en la consolidación de un bloque que vaya más allá del Valle y, junto a los congresistas de todo el Pacífico, gestionar los recursos, obras y proyectos que se requieren para reducir la violencia y el desplazamiento en la región.
Nada le convendría más al Valle del Cauca, y en especial a Cali, que la reducción de la violencia en los pequeños municipios y zonas rurales de Cauca, Chocó y Nariño, donde las bandas criminales que se disputan el control del narcotráfico y de la minería ilegal reimplantaron el régimen del terror, lo que está provocando un nuevo éxodo.
Los informes oficiales indican que entre enero y mayo ingresaron a Cali cerca de 30 mil víctimas de la violencia, sin contar aquellas personas que no han acudido a registrarse ante alguna autoridad, una bomba social que la ciudad no tiene cómo atender sola.
El suroccidente es una región con una insatisfacción social creciente que requiere el acompañamiento de sus congresistas y la gestión de proyectos y obras que respondan a sus necesidades. Si no se hace algo urgente, esa bomba de violencia, alimentada por el crecimiento de los cultivos ilícitos, pobreza e insatisfacción puede llevar a la región a una situación crítica.
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