Cali, julio 28 de 2026. Actualizado: lunes, julio 27, 2026 22:23
Esta es la oportunidad de darles a las Farc en las urnas el castigo que no tendrán en los estrados judiciales.
Las reacciones ciudadanas de rechazo ante el anuncio de la candidatura presidencial de Rodrigo Londoño Echeverry, alias “Timochenko”, además de comprensibles, son un mensaje de tranquilidad para el país, pues indican que a pesar de las concesiones hechas por el Gobierno Nacional a las Farc, los colombianos, en su inmensa mayoría, no reconocen ningún liderazgo ni representatividad alguna en los cabecillas de esta organización criminal, convertidos hoy en jefes políticos.
Que “Timochenko” pretenda ser presidente sin haberse sometido a los tribunales de la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, que no ha sido aprobada aún, y sin haber reparado a quienes causó tanto daño, constituye un desafío a la institucionalidad, a la sociedad en general y, sobre todo, a las víctimas.
Es un despropósito que alguien que tiene cuentas pendientes con la justicia de un país se postule para gobernarlo sin antes responder por sus faltas, que en este caso, son muy graves. En la justicia ordinaria “Timochenko” tiene 182 procesos pendientes y trece condenas, que suman 448 años de prisión.
Por fortuna a la gente le hastía solo pensar que una persona con semejante prontuario tenga la desfachatez de aspirar al primer cargo de la Nación. Esto deja la tranquilidad de que los cabecillas de las Farc al menos tendrán sanción social, ya que la justicia alternativa les impondrá penas simbólicas y no pagarán ni un día de cárcel.
Como el Estado colombiano no los castigará, la candidatura presidencial de “Timochenko” es la oportunidad para que los colombianos vuelvan a decir “no más Farc”, pero esta vez en las urnas.
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