Cali, febrero 13 de 2026. Actualizado: jueves, febrero 12, 2026 21:15
En los últimos días se ha visto cómo policías y militares acompañan los operativos de movilidad para evitar que los infractores que sean requeridos agredan a los guardas de tránsito.
En la ciudad abundan los casos de conductores de carro y moto que, al ser sorprendidos en contravenciones, la emprenden a insultos y hasta a golpes contra los representantes de la autoridad vial.
La idea de acompañar a los guardas de tránsito con fuerza pública funciona, pero es coyuntutal, no resuelve el problema de fondo. Con tantos problema de inseguridad que tiene Cali, policías y militares no pueden estar dedicados a esta función.
Sin justificar la conducta de los infractores de tránsito ni mucho menos las agresiones contra los guardas de tránsito, es inevitable preguntar por qué en la ciudad se llegó a este nivel de desconocimiento de la autoridad para identificar el origen del problema y plantear soluciones estructurales.
Lamentablemente, representantes de la autoridad han actuado de tal manera que muchos ciudadanos les han perdido el respeto y los miran con desconfianza, pues al control se le ha dado un carácter transaccional distinto al de la sanción pedagógica y al de la multa legal, en donde el cobro y pago de coimas está posicionado en el imaginario colectivo como el común denominador.
Además de un trabajo pedagógico de largo plazo, encaminado a que se entienda el cumplimiento de las normas como la base de la convivencia en las vías y la seguridad de todos los actores viales, es necesario que el ciudadano confíe en los representantes de la autoridad para que vuelva el respeto, y esto es algo que sólo se logrará si todo aquel que cumpla funciones de control y regulación actúa apegado a la ley y con el claro propósito de formar mejores ciudadanos.
Foto: Comunicaciones Alcaldía de Cali
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