Cali, marzo 14 de 2026. Actualizado: viernes, marzo 13, 2026 23:41
Si senadores y representantes no le dan razones a los colombianos para que confíen en su trabajo, la revocatoria que hoy parece imposible, podría hacerse realidad.
Hoy inicia una nueva legislatura el Congreso de la República, que terminó el periodo anterior en medio de la polémica en torno a la reforma a la justicia, episodio que llevó la imagen de esta institución a un nivel de desaprobación que las encuestadoras calcularon entre el 69% y el 76%, cifras que sugieren que sólo una cuarta parte de los colombianos aprueba el trabajo de la Cámara y el Senado. Es tal el descontento, que se están recolectando firmas para revocar a los legisladores.
El deterioro de la imagen del Congreso colombiano es el resultado de la sumatoria de una serie de escándalos que minaron su credibilidad y llenaron a los ciudadanos de desconfianza frente a lo que allí se hace; por lo anterior tal vez la misión más importante del Senado y la Cámara en este tercer año del periodo 2010-2014 será reconstruir el vínculo con la gente, y no hay otra forma diferente que trabajando por los intereses del país y no por los intereses personales o partidistas de quienes ocupan las curules.
La principal reforma en la que debería concentrar su trabajo el Congreso de la República es la reforma a las prácticas y costumbres que han hecho que muy pocos colombianos crean en lo que hacen los senadores y representantes; es tal el grado de desprestigio que ha alcanzado el poder legislativo que es común escuchar comentarios generalizantes que no reconocen el más mínimo mérito a lo que se hace en el Capitolio Nacional.
Hoy, precisamente, el Congreso tendrá la oportunidad de mostrar voluntad de cambio a los colombianos que con insistencia, a través de las redes sociales y los medios de comunicación, vienen reclamando que la votación para la elección de los secretarios generales de Cámara y Senado sea pública; si se atiende este pedido, se le haría un gesto de confianza al país; si, por el contrario, los congresistas votan de manera secreta, sin darle la cara al país, estarían dando un motivo más para que los ciudadanos desconfíen.
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