Cali, mayo 1 de 2026. Actualizado: jueves, abril 30, 2026 22:11
Al conmemorar los 476 años de fundación de Cali, vale la pena preguntarse ¿qué se debe hacer para que las nuevas generaciones de caleños tengan una ciudad mejor?
Son muchas las consideraciones que se pueden hacer para responder esta pregunta, pero hay una que atraviesa de manera transversal todos los campos de acción y que si se implementa, podría transformar la capital del Valle del Cauca en todos los aspectos: para tener una ciudad distinta, es necesario tener ciudadanos distintos, y eso sólo se logra con educación.
Quiere decir lo anterior que Cali debe apostarle desde lo público y lo privado a la formación de sus habitantes como la vía más expedita para generar desarrollo humano y económico sostenido en el largo plazo, esa sería la mejor inversión social que se podría hacer.
Obviamente hay que dar soporte a los problemas sociales en el corto plazo, pero la solución a la pobreza y la exclusión, y todos los males que de ellas se desprenden, sólo está en la educación; si las nuevas generaciones se forman y se capacitan, todo será diferente. Las naciones, regiones y ciudades que han dado el giro hacia la prosperidad han invertido en educación, y así han logrado la inclusión social y económica de sus comunidades menos favorecidas, pues las convirtieron en capital humano competitivo.
Si en Cali el concepto de inversión social se cambia y se deja atrás el asistencialismo que calma el hambre por unas horas y, como se dice popularmente, no se le da el pescado a la gente sino que se le enseña a pescar, se podría cambiar la calidad de vida no sólo de quienes están en la pobreza, sino también de todos aquellos que directa o indirectamente se ven afectados por los problemas que se derivan de la exclusión social y la falta de oportunidades.
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