Cali, mayo 1 de 2026. Actualizado: jueves, abril 30, 2026 22:11
Bienvenido el Papa, pero no olvidemos la realidad del país.
A la visita del papa Francisco a Colombia no se le puede restar importancia, nuestro país sigue siendo mayoritariamente católico, el 58% de los colombianos sigue esta religión. Pero así como no se debe minimizar el viaje del Pontífice, tampoco se debe sobredimensionar, es irresponsable vender al Papa como una presencia milagrosa que solucionará todos los males del país.
Allí los medios de comunicación juegan un papel clave, pues es necesario evitar que la euforia por la presencia del líder religioso eclipse temas trascendentales para el país a los que no se les pueden quitar los ojos de encima.
Aunque el Vaticano haya recalcado hasta la saciedad que la visita de Francisco a Colombia es pastoral y no política, es claro que el Gobierno Nacional buscará sacarle provecho en materia de imagen; basta con ver que en el último mes el presidente Juan Manuel Santos aprovecha cualquier oportunidad para hablar en público del viaje papal y para asociar la presencia del Pontífice argentino en nuestro país al acuerdo de paz.
Pero el tema va más allá del lavado de imagen que quieran hacerle al Presidente con la visita del Papa. El asunto es que no se pueden dejar en segundo plano temas como las investigaciones por la corrupción en la justicia o la financiación ilícita de campañas políticas.
No es malo hablar del Papa, su visita es un hecho histórico, solo dos pontífices han visitado Colombia hasta el momento, su visita será la tercera después de 21 años, pero no es sano que la mirada del país se concentre en este tema, cuando el debate sobre la corrupción no da espera.
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