Cali, junio 13 de 2026. Actualizado: viernes, junio 12, 2026 23:56
Que el Gobierno Nacional y las disidencias de las Farc hayan acordado instalar una mesa de diálogos es una buena noticia, todo intento de paz siempre lo será. Sin embargo, Colombia no puede caer en ingenuidades, pues las experiencias de tantas negociaciones frustradas deben llevar al pragmatismo a la hora de plantear cualquier acercamiento con organizaciones al margen de la ley para evitar nuevos fracasos.
Es claro que, como lo ha hecho con otro grupos armados al margen de la ley, el gobierno del presidente Gustavo Petro decretará también un cese al fuego “bilateral” con las disidencias de las Farc, y allí es donde comienzan las preocupaciones, pues hasta ahora las treguas anunciadas con otras agrupaciones criminales sólo las ha cumplido la fuerza pública, y la violencia, en lugar de disminuir, ha aumentado.
La razón es muy sencilla: con este tipo de ceses, que son realmente unilaterales, porque los cumple exclusivamente el Estado, los grupos al margen de la ley se concentran en la disputa por el control territorial y de los negocios ilícitos con otros actores armados. Es, sin duda, una estrategia para quitarse al Ejército y a la Policía de encima.
En ese contexto, la población civil queda expuesta al fuego cruzado entre el ELN, las disidencias de las Farc y todo tipo de bandas criminales sin que las fuerzas del Estado, que quedan maniatadas con este tipo de acuerdos, puedan intervenir de manera efectiva.
En ese sentido, lo que el país requiere es un cese al fuego multilateral. Si todas las organizaciones criminales con las que trata de negociar el gobierno están realmente interesadas en llegar a la paz, tienen que dar señales claras y verificables, y una tregua en la que nadie dispare es la única vía. Para esto no se necesita un decreto presidencial, se necesita la voluntad.
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: