Diario Occidente

¿Y de la vacuna qué?

Víctor Manuel García

Desde mediados del mes de diciembre se inició la primera etapa de vacunación contra la Covid-19 en el mundo, y como era de esperarse, los que han tomado la delantera son aquellos países que se consideran “desarrollados”, los cuales tienen un nivel de planificación diferente a países que históricamente han deambulado en sin sentidos de su política pública de salud, situación que por supuesto ha redundado en una incapacidad de gestión comparados con los primeros.

Con este panorama, el Reino Unido, Estados Unidos, Israel, Rusia, China, la Unión Europea y otros 30 países, ya llevan varias semanas en procesos de vacunación de su población.

Aún en Latinoamérica, región que se ha caracterizado por no tener la “mejor” capacidad de planeación y gestión en el ámbito internacional, México, Chile y Costa Rica, ya tienen acceso a la vacuna y han iniciado gradualmente el proceso de inmunización de sus habitantes, y según anuncios oficiales, en las próximas semanas iniciarán la fase de vacunación masiva en los grupos poblacionales priorizados.

En Colombia por su parte, y a pesar de la “alerta temprana” a mediados del mes de diciembre del Procurador General de la Nación, Fernando Carrillo, frente a la ineficacia de las estrategias adoptadas por el gobierno nacional en aras de permitir al país acceder rápidamente a las vacunas, aún no se tiene completamente claro cuando iniciará dicho proceso en el territorio nacional, el cual según previsiones del ejecutivo dará comienzo en el mes de abril del presente año.

Es de resaltar que en su momento la alerta enunciada por el Procurador, fue categórica y enérgicamente desmentida por el propio Presidente Iván Duque, siendo secundada por su Ministro de Salud, sin embargo, esta advertencia con los hechos y el tiempo ha ido tomando forma y veracidad.

De esta manera, una vez más queda en evidencia la inoperancia, el desorden y el “folclor” del gobierno nacional para enfrentar hechos que amenazan la sostenibilidad del orden social, político y económico del Estado colombiano. Parece que en el equipo del alto gobierno no existiera la capacidad de prever y por ende gestionar en muchos de los campos que afectan la vida nacional.

Lo preocupante es que en estos dos años y medio de gobierno no es la primera vez que sucede (aunque sería suficiente dada la magnitud de la amenaza que representa la Covid-19), también le ha pasado en el campo internacional donde poco a poco por la dogmática y enceguecida posición frente a Venezuela, después del anuncio de esta semana de la Unión Europea donde ya no reconoce a Juan Guaidó como presidente interino sino como “interlocutor”, el país ha quedado en una posición verdaderamente incómoda teniendo en cuenta el talante del nuevo presidente de Estados Unidos.

Esta misma improvisación se puede evidenciar en las estrategias de lucha contra el crimen organizado, uno de los programas “bandera” del ejecutivo pero que durante su gobierno no ha dado resultados contundentes en la materia, salvo de presentar la captura o abatimiento de algunos cabecillas de segundo o tercer orden de importancia de diversas organizaciones criminales sin generar ninguna desarticulación real y factual de un grupo que amenace la seguridad nacional.

En la lista de improvisación se puede incluir el proceso de atención al archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, cuyos habitantes a pesar de las visitas y constantes anuncios del jefe de Estado, aún claman por la ayuda del gobierno central, especialmente en materia de vivienda y acceso a servicios de salud.

Ni para que hablar del proceso sistemático de asesinatos de los líderes sociales o de la política antidrogas del país, ambos en aumento exponencial con el transcurrir de los meses, sin embargo parece que un argumento valedero para el ejecutivo es culpar desvergonzadamente y de manera constante al gobierno anterior, aún cuando el actual ya lleva mucho más de la mitad de su periodo.

En este sentido, Colombia, por la ineficacia, falta de planeación y ausencia de capacidad efectiva de gestión del gobierno nacional, está llegando tarde al ejercicio de proveeduría de la única herramienta existente hasta el momento para la prevención real contra la Covid-19, una amenaza que ha puesto en jaque la supervivencia de muchos hogares y que ha llevado a la quiebra a muchas empresas en el país, lo que nos lleva a preguntarle al gobierno nacional ¿y de la vacuna qué?

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