Rosa María Agudelo, Columnista

El otro Petro

Rosa María Agudelo

La alocución de Gustavo Petro como líder de la oposición mostró un Petro diferente al que vimos como presidente.

Empecemos por lo simple, incluso por lo estético.

Apareció de saco y corbata, formal, dejando atrás aquellas chaquetas que parecían inspiradas en Michael Jackson.

También mostró capacidad de síntesis y preparación.

Durante su Presidencia sus intervenciones eran extensas, desordenadas y difíciles de seguir.

Incluso su dicción mejoró, yo no parecía bajo efectos del alcohol.

El cambio en la forma fue evidente, pero en el fondo encontré al mismo Petro.

Volvieron las afirmaciones imprecisas, las verdades a medias y su particular manera de acomodar las cifras al relato.

Al hablar del presupuesto cuestionó que el nuevo gobierno presentara uno superior al suyo.

Criticó que se destinaran mayores recursos al pago de la deuda.

Su alternativa parecía sencilla: endeudarse para pagar deuda.

Es decir, abrir un hueco para tapar otro.

Pero faltó otra parte de la historia. La diferencia entre ambos presupuestos también exige explicar qué obligaciones quedaron pendientes durante su administración.

Esos “gasticos” cambian bastante la comparación.

Una oposición responsable debe cuestionar al gobierno, pero también explicar con transparencia las consecuencias de sus propias decisiones.

Petro conoce bien el poder de una cifra cuidadosamente escogida.

Tampoco desapareció su discurso contra los “ricos” ni su confrontación con sectores e instituciones del país, especialmente el proceso electoral.

En eso reconocí al Petro presidente. Ahora habla menos, organiza mejor las ideas y parece preparar cada palabra.

Eso puede convertirlo en un opositor mucho más efectivo pues sus palabras suenan convincentes.

Me hago esta pregunta adicional ¿Las réplicas de la oposición son para defender una administración?

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