Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Volver a los clásicos

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Aquellos títulos que el mercado editorial ofrece y algunos profesores incluyen en los planes lectores institucionales, no pueden relevar la literatura clásica que otrora sensibilizó a nuestros mayores. Si la desechan de los programas curriculares de Lenguaje, caeríamos en un error similar a lo ocurrido con la asignatura de Historia que se prescindió en Ciencias Sociales.

Quien no conoce la historia está condenado a repetirla. Quien no conoce las obras clásicas estaría condenado a ignorar lo más bello del arte literario y el sistema educativo parirá bachilleres expósitos, es decir, huérfanos de conocimientos y cuya institución educativa lo dejaría tirado en estado de pobreza intelectual extrema y que siempre le preguntarán “¿Usted dónde estudió?”. Una obra clásica es aquella que sigue vigente a través de los siglos y que en el caso de la literatura las generaciones anteriores tuvieron acceso siendo lo más probado del conocimiento y el arte creativo.

Es inverosímil que a los estudiantes de once grado se les dicte la filosofía griega y al mismo tiempo desconozcan la Ilíada y la Odisea. Que los de décimo ignoren El Quijote de Cervantes. Que los de noveno no hayan leído las novelas que en los años sesenta representaron el Boom de La Literatura Latinoamericana. Que los de octavo no se deleiten con el realismo mágico de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Los egresados expósitos, ¿cómo afrontarán las Pruebas Saber? Literatura e historia deberán ir de la mano. La literatura clásica jamás podrá considerarse desechable y siempre será más rica que esas publicaciones efímeras del mercado editorial.

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