Armar no es el camino

Visión global

Mario Germán Fernández De Soto

Me pregunto siempre cuál será el futuro de la humanidad. Hacia dónde vamos y cómo será el 2050 en términos de desarrollo humano, social y político. ¿Cuáles serán las fuerzas que intervendrán en las sociedades del hemisferio? Es claro que seguirá impactando de manera contundente el calentamiento global y la amenaza de una guerra nuclear; de nuevas pandemias generadas por la acción del hombre frente al planeta, cada día más deforestado por el crecimiento poblacional. Habrá una disrupción tecnológica producto del uso inadecuado de la inteligencia artificial que influirá en forma decisiva en la vida de todos. Tendremos una especie de dictadura digital en la que los algoritmos dependerán de unos pocos trayendo como consecuencia cambios ocupacionales que dejarán sin actividad laboral a muchos a partir de una nueva revolución en materia de biotecnología y las modernas tecnologías de la información y de la comunicación. Si miramos ahora atrás, en el siglo XX las generaciones disfrutaron en general de un sistema educativo para el momento, de la seguridad social que cada país pudo brindar a sus ciudadanos y de mayores ingresos que la generación que la precedió. El día de hoy, en pleno siglo XXI, nuestros jóvenes tienen la incertidumbre sobre su porvenir y la mejor forma en que pueden enfrentar el mañana. Pienso que la sociedad jurídicamente organizada, que no es otra cosa sino que el Estado social, debe establecer innovadores modelos sociales y políticos que devuelvan la confianza perdida en las instituciones y más allá de predicar el “apocalipsis social” buscar una visión global para abordar la problemática que pueden causar las nuevas tecnologías a través de un proceso de intervención que permita mitigar los retos de una revolución tecnológica que terminaría con tareas ocupacionales y con puestos de trabajo, lo que podría conllevar a una mayor confrontación social.

Es necesario planear el futuro personal y colectivo fijando las bases para conservar en los distintos grupos poblacionales un estado de bienestar, comenzando por definir claros principios para actuar dentro de un mercado globalizado, en una democracia abierta a la ciudadanía con el ejercicio de pleno de derechos humanos que dignifiquen la vida a partir de un “capitalismo social” que actúe como un verdadero “sistema” económico que distribuya de manera equitativa la riqueza.

Es ahora cuando tenemos que mirar más allá de las nacionalidades o posturas ideológicas para tener una proyección mundial que nos ubique en el escenario global como una nación de largo aliento, que se integre al mundo con capacidad competitiva acudiendo al talento de su gente; un país que tenga claro su rumbo con metas definidas para hacer parte de una economía globalizada que sólo puede observar su pasado para aprender de los errores y que se proyecte con capacidad para resolver sus falencias en materia de pensamiento estratégico, para lograr la equidad social con oportunidades para los menos favorecidos, sustentado en la formación técnica y tecnológica de su gente, el fomento al emprendimiento, la promoción de una cultura de transparencia y buen gobierno que puedan garantizar un futuro mejor para los colombianos del mañana fundamentados en una nueva visión global.

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