La cultura de producción agrícola obtenida en Vallen-paz debe ser conocida y aplicada en nuestro ofendido país. Diariamente leemos los fracasos que genera la torpeza de los impreparados que intervienen en el manejo del agro.
En Vallenpaz, primero buscan la solución del hambre, desocupación y carencias adicionales. Agrónomos expertos estudian la composición de la tierra para prepararla con irrigación adecuada y abonos orgánicos. Al tiempo, educan a los agricultores que han de sembrar y recoger la cosecha. El objetivo inmediato es el de eliminar el hambre y vender el resto para atender otras carencias.
Funciona la filosofía drukeriana. Se educa al campesino, enseñanzas positivas que facilitan su autodesarrollo y el de su familia.
Conoce del respeto que merece la tierra, la conveniencia de sembrados acorde a la conformación del terreno, usa el agua del regadío con prudencia y abona con los restos de la vegetación sobrante. Los frutos son magníficos.
Tomates rojos, berenjenas moradas, zapallos barrigones, por falta de espacio omitimos otros frutos que se pueden obtener en la góndola de vegetales de almacenes de cadena.
Otra ventaja adicional es la calidad de productos, que permiten el consumo sin problemas alérgicos. El médico Rodrigo Guerrero es el autor de esta solución social, donde predomina el hombre y su familia.
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