La sonrisa es una maravillosa expresión que compromete muchas estructuras para que pueda ser realizada; en esta sutil y sencilla expresión están involucradas todo un equipo de músculos, tendones, nervios, labios, dientes, emociones, sentimientos, cerebro, mente, y razón. ¿Sabían todo lo que se requiere para generar esta expresión?
Desde el punto de vista fisiológico, una sonrisa es una expresión facial formada al flexionar los 17 músculos cerca de los extremos de la boca, pero también alrededor de los ojos. Es una expresión común que refleja alegría, placer o entretenimiento, pero también puede ser una expresión involuntaria, (ira, sarcasmo, etc)
“¿Porque sonreír ayuda a sanar?”.
Cada vez que reímos no solo movemos músculos faciales, también generamos sustancias llamadas neurotransmisores que activan todo un sistema neurohormonal que tiene repercusión en nuestro organismo e inclusive en nuestro genes. Cuando sonreímos, nuestro cerebro libera neurotransmisores secretados por la glándula pituitaria, entre los que encontramos la endorfina, dopamina y serotonina. Estas son las llamadas “hormonas de la felicidad”. Reír, además, reduce los niveles de cortisol, la conocida “hormona del estrés”. Disminuyendo angustia, miedos, niveles de ansiedad, depresión y ayudando a tratar la adicción hormonal a estos sentimientos que aunque no los deseamos de manera inconsciente los perseguimos en algunas ocasiones, también la risa eleva el sistema inmunológico, por la liberación de endorfinas que se relacionan con la elevación de inmunoglobulina, encargadas de defendernos contra virus, bacterias y demás patógenos; adicional a esto mejora la oxigenación, generando una disminución de la presión arterial; otro de sus grandes beneficios es relajar el sistema músculo esquelético con alivio del dolor y generando mayor creatividad y productividad.
¿Estas maravillosas hormonas son generadas de manera gratuita por nuestro maravilloso cuerpo, pueden creerlo? Es ¡gratis!
Un antiguo refrán dice: “Una sonrisa en los labios, un mundo en las manos”. Charles Chaplin decía: “Un día sin sonreír, es un día desperdiciado”.
Hoy quiero dejar en su rostro dibujada una sonrisa, es sencillo; pero si en tu mente hay creencias que te limitan, te invito a que cada vez que veas la luna en cuarto creciente o el cuarto menguante y se dibuje esa risa en el firmamento, recuerda tu hacer lo mismo. Un ejercicio práctico para saber si sonríes lo suficiente, es recorrer nuestro día y recordar motivos para reír o momentos de risa, estimulará a tu cerebro a producir bienestar. Saca entonces la tristeza y el miedo de tu vida, y recuerda que la misma energía que da vida a las estrellas es la misma que te la da a ti, este es un tiempo corto para buscar lo que nos hace verdaderamente felices.
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