Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Tras las huellas de Manuel

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Entiendo que los simposios son los espacios para el debate intelectual convocado en torno a una temática. En los simposios los ponentes presentan sus argumentos con responsabilidad y respeto.

El Simposio Internacional Jorge Issacs “Tras las huellas de Manuel Zapata Olivella”, se fajó con una monumental programación intelectual y académica, aunque no le faltó un minúsculo lunar que señalaré.

Una de las propuestas fue la invitación a que reivindiquemos en un tríptico intelectual tres nombres: Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez y Manuel Zapata Olivella.

Esto en razón de que ellos, en su orden, innovaron la literatura con lo real maravilloso, el realismo mágico y el empirismo mítico.

Considero oportuno señalar la vociferación irreverente en que incurrió el invitado ponente Clément Akassi, cuando afirmó que “Changó el gran putas”, obra de Manuel Zapata, es mejor novela que “Cien años de soledad”.

Quiso rematar con un golpe bajo al afirmar que Gabriel García Márquez “se olvidó de los negros en su obra”.

No lo emularé con afirmaciones baladíes, porque una cosa es hacer una lectura intertextual y seria de una obra literaria, y otra desgañitarse sin fundamento alguno queriendo desvirtuar la crítica juiciosa universal.

Invito al profesor Akassi a que lea “La negredumbre en García Márquez”, ponencia que el mismo Zapata Olivella presentó en el XX Congreso Nacional de Literatura en octubre de 1997, en el campus de la Universidad Nacional: “Quienes hayan leído apresuradamente la novela de Gabo, tal vez se sorprendan que la mulatería costeña, tan visible en Aracataca como en las calles de La Habana, no se proyecte en los personajes de Macondo”.

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