Alberto Ramos Garbiras

Trancas a la paz

Alberto Ramos Garbiras

Cuando el presidente Santos anunció su aspiración a la reelección, con más énfasis sus adversarios se alistaron a oponerse y Oscar Iván Zuluaga ganó en la primera vuelta, mayo de 2014, pero en junio apareció una coalición por la paz en la segunda vuelta electoral.

Sectores trataron de torpedear las conversaciones realizadas en La Habana (Cuba), y luego de firmada la paz en Cartagena y en el teatro Colón, siguieron intentando volver añicos(trizas) el proceso de paz.

Mientras tanto la pobreza y las inequidades se han extendido en estas más cinco décadas. Como los factores de exclusión no se regulan, crece así la población que potencialmente puede armarse, entonces se prolonga el conflicto interno con el otro actor, el ELN, o la mano de obra que potencialmente pueda rearmarse o adscribirse a otras formas de violencia para el rebusque, como en efecto está sucediendo.

Y como quiera que están creciendo y ampliándose los movimientos sociales que se mueven en las vías legales, estos presionan con protestas por soluciones a sus carencias sectoriales.

Por estas razones los espacios democráticos deben ampliarse y los mecanismos de participación ser flexibilizados con el fin de que operen, pero estamos en una democracia bloqueada.

Se necesita de una forma nueva y flexible de representatividad a los movimientos sociales que han irrumpido en el panorama nacional que no quieren tener lazos de militancia con los partidos políticos tradicionales, ni con los grupos armados.

Esas nuevas fuerzas o sujetos políticos conforman el mosaico de la nueva realidad colombiana.

Pero sin brindarles esos espacios políticos iniciaron el exterminio y han venido asesinando a los líderes sociales, similar al exterminio de la UP a mediados de los años 80s.

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